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L'ALCALATEN
 
CASTELLÓN L'ALCALATEN LUCENA DEL CID
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  BIENES DE INTERÉS CULTURAL

Ruinas ibéricas de Foyos

Arqueología. Declaradas Bien de Interés Cultural por Decreto 03/06/31 (Gaceta de Madrid 04/06/31).

Sin lugar a dudas el monumento histórico más importante de Llucena es la Torre Ibérica de Foios, única en nuestra región y una de las dos que hay en el Estado de las denominadas "Turris Hannibalicas". Está datada en el S. V a. de J.C.

Es de planta elíptica, con unos ejes máximos de 14,5 y 11,5 metros. La altura actual es de 3,4 metros de media, la cual es insignificante comparada con la que debió de tener en su origen, ya que la inmensa mayoría de las terrazas de cultivo de los alrededores son sillares de ella misma. Tiene un muro exterior construido, pero de parámetro irregular aunque bien trabajado. El interior es más refinado y las piedras están labradas y muy bien encajadas. Un pasillo helicoidal recorre el exterior hasta la cima de la construcción.

Torre de Fios


EDIFICIOS O CONJUNTOS ARQUITECTÓNICOS

El Castell

Aunque en la actualidad no presenta una fisonomía medieval ya que fue remodelado totalmente en el siglo XIX, sus orígenes se remontan a la edad media. El castell, existía ya en época musulmana, aunque las remodelaciones medievales cristianas debieron ser muy importantes dándole unas características góticas que aún perduraban en el siglo XIX antes de la última y definitiva de 1.876, que le dio la fisonomía que tiene actualmente.

Las primeras referencias escritas sobre el castell se remontan al siglo XVII, concretamente figuran en Capbreu de 1.613, en donde se dice que el señor conde posee: "Un castillo murado con aposentos y graneros... puesto y situado en lo alto de la dicha villa, sobre unas peñas que lo circundan alrededor, dentro de las murallas de la villa". Otro documento importante referido a este edificio, es un plano de las fortificaciones de Llucena en 1.811 que figura en un informe, ya citado anteriormente, sobre las defensas del pueblo en previsión de un ataque de los franceses en la época de la guerra de la Independencia.

En este plano podemos observar la planta del castell, que es tal y como la describe posteriormente Madoz, pero con cuatro torreones, uno en cada esquina del edificio, y no solamente con dos como podría desprenderse de la descripción de éste. Este autor -Madoz -, en su "Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España...", que publicó en 1.847, dice del castell: "El castillo viejo propio del Sr. duque de Hijar, (está) situado al N. de la población, ocupando el extremo de la montaña, sobre la que se asienta la villa; su figura es polígona irregular, con 3 lados como los de un cuadro perfecto, y en el S. formado por 2 diagonales que rematan en un ángulo saliente en el centro. Su entrada se halla al Este. defendida por 2 torreones, que como todo el edificio son mampostería con los ángulos de piedra sillar; en las paredes del edificio existen, aunque tapiadas la mayor parte, varias ventanas ojivas con una delgada columna gótica que las divide por la mitad, y cuyos capiteles están afiligranados. Tiene en el piso bajo una espaciosa sala y un calabozo, en el superior 4 separaciones, además de la pieza del centro, que sirve para pasar a todas las demás con suficiente espacio para la habitación del alcaide. Las piezas están ventiladas y con mucha luz, a excepción del calabozo del piso bajo, si bien expuestas en el invierno a los recios vientos del Peñagolosa, son muy frías y sumamente desabrigadas".

En 1.876, en vista del mal estado del edificio, y para mejor adecuarlo a su función de cárcel del partido judicial, fue remodelado totalmente, adquiriendo así el castell el aspecto que tiene en la actualidad.

El Castell


El Castell y la Ermita de les Torreselles

En los confines de nuestro término municipal lindante con el de Atzeneta, se encuentra el pequeño castillo y la ermita de les Torroselles. Un conjunto de edificios pertenecientes a distintas épocas, que podemos retrotraer al principio, al menos, a la época musulmana. Les Torroselles constituye, en su forma básica, un original ejemplo de construcción militar y religiosa cristiana medieval, el cual, en sucesivos periodos, ha ido sufriendo diversas ampliaciones y remodelaciones (la última en 1.991), que han contribuido a configurar su heterogéneo aspecto actual.

Les Torroselles, emplazada estratégicamente en el extremo de un estrecho valle por el que discurre el camino que conecta Llucena y Adzeneta, tiene enfrente, a dos Km. de distancia, al castell d'Adzeneta, otra contribución defensiva situada al otro extremo del mismo valle. Ambas edificaciones marcaban y defendían las fronteras territoriales de los poderosos castillos de Alcaltén y de Culla respectivamente. Estos castillos con sus correspondientes demarcaciones ya existían en época musulmana, por lo que podemos suponer que tanto les Torroselles, como el vecino "castell" atzenetí, ya constituían en el período islámico sendos puntos avanzados y fortificados de aquellos distritos.

En palabras de V. Forcada, de quien vamos a transcribir parte del estudio que sobre les Torroselles publicó en 1.969: "Lo más antiguo que de él queda, que es bastante si lo comparamos con otros de estas tierras y de características semejantes -Boi, Corbó, Castellar de la Torre d'En Besora- responde a una estructura plenamente medieval, sencilla, que parece corresponder a los primeros tiempos de nuestra reconquista. En una piedra de las murallas nos pareció ver la fecha de 1.238; si efectivamente es así no vamos desencaminados en tal sugerencia".

Siguiendo el mismo estudio, continúa el mismo autor: "Es el de les Torrocelles castillo montano de planta irregular en forma de trapecio rectángulo cuya altura es ligeramente mayor que la de su base media. Su superficie, en un solo plano, es de unos 500 m2. y queda bien delimitada por simple muralla, aunque, eso sí, recia y alta, formada totalmente de piedra caliza propia del terreno que lo circunda, sin trabajar, bien trabada, en espiga y con empleo de mortero. Dos franjas de mirillas o saeteras, a diferentes niveles, hábilmente colocadas, más la línea correspondiente a las almenas (de las que actualmente no queda ni una sola), dando vuelta a todo el recinto, dan idea del sistema defensivo en él utilizado. La vetusta muralla, que no ha resistido los embates del tiempo como se hubiera deseado, se desplomó en algunos puntos hasta sus cimientos, sin embargo, hoy se ve reconquistada en casi toda su totalidad con características muy semejantes a la primitiva.

De los cuatro lienzos de muralla que posee el castillo es sin duda la del mediodía la más interesante, la cual corresponde a la base mayor de su planta trapezoidal. En ella se conserva, aparentemente en toda su plenitud, y, en el centro de la misma, un sólido torreón de piedra sillar, de planta prácticamente cuadrada, con dos cuerpos superpuestos, y en ella un portal con dos arcadas que debió servir, en otro tiempo, de entrada única al recinto. Una de éstas, que sirve de acceso desde el exterior a la torre, es de hermosas y robustas dovelas, con arquería de medio punto y regulares dimensiones; la otra, que da, desde este punto, paso al interior del castillo o patio de armas, es de dimensiones sensiblemente mayores, arquería gótica con clave partida. El cuerpo superior de la torre posee una saeteras o mirillas que dan tanto al exterior como al interior del recinto, apareciendo cubierto por tejadillo o doble vertiente y tejas morunas. Probablemente, en su primera época, estuviera esta dependencia coronada de sólidas almenas. Se asciende a la misma mediante tosca escalera adosada a la cara interior de la muralla. Mira?? ?? ????? ? ? ?? ?????? ?? ???? ?????? ?????? ??? ??????? ????????? ????????? ???????????? ??? ????????? ?????????????? ???????????????? ????? ???????? ?????????????? ??? ???????? ??? ??? ????? ????? ??????????? ?????????? ????? ?? ?????????? ??? ???????? ?? ?????????????? ?????????? ?? ??? ??????? ??????????????? ?????? ????? ?? ???????? ??? ?? ????? ??????? ??? ???? ??????? ??? ? ?? ??? ??? ????????? ????????? ? ?????? ? ??????? ?????????? ??? ??????? ??? ?????? ?? ??? ????????? ?????? ?? ???????? ??? ??? ????????? ?? ???????? ??????? ????? ???????? ??????? ?? ??? ??? ??????? ?? ?? ??????????? ? ???? ????????? ????????????? ??? ??????????? ???????? ?? ??? ??????? ?? ??? ???????? ?? ?? ???????? ?????????????? ??????? ? ?? ?????? ?? ???????? ?? ????????????????????? ? ?? ??????? ?? ??????? ???????? ??? ?? ?????? ?? ?? ?? ????????????? ?? ??????? ?? ???????? ????????? ??? ?????????? ?? ???? ?? ????????? ?? ?????? ?? ???? ?????? ?? ??? ???????????? ?? ????? ????????? ??? ????????? ???? ?? ?????????? ?? ??? ??????? ? ?? ??? ????????? ???????????? ????? ??? ????????? ? ?? ??? ???????? ? ????? ???????????? ????? ?? ??? ???????? ? ????????????? ?? ?????? ??????????? ???????????? ?? ?? ??????? ??????? ?? ????? ?? ?? ???? ???????? ?? ?? ??????? ?? ???????? ?? ??????? ?????????? ????? ????? ?? ???????? ??? ??????? ??????? ?? ????????? ?? ??? ???????????? ??? ?? ????? ?? ?????? ?? ??????? ??? ??? ????? ??????? ?????? ????? ????????? ?? ?????? ??????? ?? ?? ???????? ??????? ? ????????? ????? ???? ??????? ?? ????????? ???????? ?????????? ?? ?????? ??????? ???? ?????????? ???????????? ?? ?????? ????? ??? ?????????? ?? ??????? ? ??? ??? ??? ???? ?????? ?? ?????? ?? ?? ??????? ???????? ? ?? ?? ???????? ?????????



El Graner del Pósito

Es de suponer que sería también en el XVIII cuando se construiría el edificio del Graner del Pósito que aún se conserva en la actualidad en las proximidades de les Eres, sobre lo que hemos supuesto que era la Era de la Vila. Este edificio sustituiría al primitivo granero municipal situado en la Plaça y constituía el depósito de grano del Pósito que era una institución creada en toda España por real orden de 1.753. Esta nueva institución vendría a ser el equivalente -a nivel de toda la monarquía- del viejo granero o almodí medieval valenciano. Ella era la encargada de mantener acopio de granos, para prestarlos, como semilla, en condiciones módicas a los labradores y vecinos. Durante el S. VIII estos Pósitos fueron concienzudamente reglamentados, tal y como puede verse en la amplia serie documental existente al respecto en el archivo municipal.

Lo cierto es que de este edificio no se conoce prácticamente nada. Ni cuándo se hizo ni con qué finalidad. Desgraciadamente, como en capítulos posteriores veremos, hay un vacío documental entre 1.710 y 1.777, en la serie de acuerdos municipales, que quizás expliquen esta ausencia de noticias sobre el granero.

La única referencia que poseemos, y no es seguro que sea sobre este edificio - aunque sí lo más probable - es de cuando la Guerra de la Independencia. Concretamente de 1.813. De ese año data un documento donde se dice que un determinado cargamento de trigo, "se mandó conducir al Granero de la villa que tiene en la Casa del Hospital". Si esa casa hospital fuera el Graner se explicaría, por ejemplo, ese piso superior que tiene, que sería el lugar donde estaría situado el hospital, mientras que la planta baja se dedicaría a almacén de granos. De hecho, ese piso superior, que durante muchos años se usó como escuela y como guardería infantil, no se corresponde a la idea que se tiene de un granero, pero sí a la de un antiguo hospital de caridad.

El hospital - de ser cierta la interpretación que se hace del documento -, habría pasado de estar en el ayuntamiento medieval, al granero - hospital en el siglo XVIII. Allí permanecería hasta que, a mediados del siglo XIX, tras la guerra carlista, sería trasladado al edificio anexo a la ermita de Sant Antoni.

El Graner


Els Perxes

Uno de los elementos medievales que, aunque bastante maltratado, aún pervive en la actualidad son Els Perxes o soportales de la plaza. Ellos constituyen, con sus característicos arcos apuntados propios del estilo gótico, una de las más definidas señas de identidad de Llucena, reproducidos en innumerables cuadros o fotografías, y escenario privilegiado de la vida del pueblo a través de los siglos.

No sabemos el momento exacto en que fueron construidos, aunque A. Pérez Sánchez los data en el siglo XIII, en la misma centuria en que se produjo la conquista cristiana. Lo cierto es que la primera referencia documental dels perxes que conocemos es del siglo XV, concretamente del año 1.442, donde, entre tantas otras ordenanzas municipales como figuran en el Libro del Mostassá aparece una que prohibe a cualquier persona : "tenir gallines algunes dins la plaça de la dita vila, ni en los perches".

Con estos perxes, protectores de las inclemencias del tiempo, podemos afirmar que se establece en Llucena el urbanismo cristiano de las tradiciones urbanas clásicas griegas y romanas. Un urbanismo propiciador, con sus ágoras y foros rodeados de pórticos, de la vida social y de relación del vecindario.

Els Perxes


Ermita de San Antonio Abad

El Santo eremita, patrón de la ganadería y los animales domésticos, no podía estar ausente en una población que debe su antiguo esplendor a la importantísima producción agropecuaria de los siglos pasados.

Así pues, otro de los monumentos locales es la ermita de San Antonio Abad, situada a la salida de la población en dirección Teruel. De ahí que la jota popular diga

A la villa de Lucena
la guarda constantemente.
Por un lado San Antonio
y en el otro San Vicente.

La construcción de este territorio data de 1.785 y fue levantado en el solar de otro más antiguo, pues se conoce la existencia de la Cofradía de Sant Antoni de la Pedrenyera desde el S. XIII, casi inmediatamente después de la reconquista de Jaime I.

Se alza sobre un impresionante espolón rocoso que domina el Barranco de la Pedrenyera, salvaje y encantador paraje. Es una capilla de forma poligonal rematada por airosa cúpula de vidriadas tejas azul cobalto, a la que se accede por un bonito atrio de arcos de medio punto rebajados. Su interior es sencillo como corresponde al Santo asceta que lo preside.

Junto a ella, formando un ángulo obtuso que cierra el Oeste de la simpática plazoleta que forman ambas construcciones, se encuentra un edificio, sin grandes pretensiones arquitectónicas, que fue hospital de sangre en la I Guerra Carlista y del que hablaremos en la parte de historia.

Ermita de San Antonio


Ermita de San Vicente

La ermita de San Vicente está a la entrada del pueblo viniendo de Castellón.

Es una preciosa construcción de mediados del S. XVIII con una fachada de hermosas piedras sillares primorosamente talladas, puertas recias de tablas de eterno ciprés coronadas por una hornacina en la que está entronizada la imagen del Santo, obra de Juan Bta. Porcar, en 1.968, que sustituye a otra de época destruida en la guerra civil del 36; sobre ella una airosa espadaña con su campanil. Recios contrafuertes con cantoneras sillares dan fe de la solidez de la construcción -reciedumbre necesaria por lo escarpado del terreno.

Su interior es sencillo pero noble como indican los maravillosos arcos de piedra, nervaduras y hornacinas que recuerdan formas de un gótico radial.

Preside una imagen del Taumaturgo universal en madera policromada, obra del valenciano Serra.

Ermita San Vicente


Iglesia Parroquial

La Iglesia Parroquial es una valiosa obra de principios del S. XVIII, comenzando su construcción en 1.715 y consagrándose al culto en 1.739; poco tiempo para tan magna obra, máxime si se tiene en cuenta que eran los tiempos, revueltos en estas tierras, de la implantación del borbónico Decreto de Nueva Planta.

Tiene una amplia fachada con tres puertas, la central, monumental y coronada por tres hornacinas donde se ubican, a derecha e izquierda, los patronos de la Villa, San Miguel Arcángel y San Hermolao, y en el centro la Virgen de la asunción -Mare de Deu d'Agost- titular del templo. Está rematada por un frontón de barrocas curvas.

Cada una de las puertas conduce a una nave. La central es de orden corintio apoyada en dos órdenes de seis columnas en las que estriban arcos sajones. De sus impostas salen los arcos románicos que dan paso a las ocho capillas que componen las dos naves menores.

Su altar mayor, dedicado a la Virgen de la Asunción, era obra de los famosísimos Hermanos Ochando y fue destruido, casi en su totalidad, en 1.936. Testigos de su magnificencia son la "Gloria" del testero y los balconcillos del órgano, recamados con símbolos eucarísticos, que aún perduran.

Aprovechando el desnivel del terreno posee un hemiespeos, en parte cripta de enterramientos, al que se accede por la pina escalera que nace un poco antes del crucero, en el centro de la nave principal. En la actualidad es sede de un museo.

En un cuerpo adosado al templo, pero de construcción posterior -unos veinte años- se halla la capilla de la Comunión, del mismo orden arquitectónico que la obra principal.

La totalidad de la construcción es debida al maestro Pedro Gonell, el de más fama por estos pagos en su época que colaboró a dar solución final a los graves problemas que, hasta su intervención, sufría la cúpula de la Basílica Ntra. Sra. del Lledó, patrona de la capital.

Iglesia


L'Oro

L'Oro era una torre musulmana que vigilaba la parte sur de la población.

Es una construcción cilíndrica de unos 15 mts. de altura en la actualidad pero, no hace más de cien años, tenía tres veces más altura que en el presente y guardaba vigía sobre todas las entradas del pueblo excepto en la parte nororiental.

Durante la I Guerra Carlista fue el fuerte que defendía la villa de las peligrosas iniciativas de importantes guerrilleros partidarios del Pretendiente. De él y de las murallas partían los soldados de la milicia voluntaria que consiguieron de la reina y para Llucena el título de "Heroica Villa" que aún campea en la cartela de sus armas.

Torre L'Oro