Santuario de San Pascual Baylón
Tras la muerte de fray Pascual y su beatificación, la concurrencia ante su Sepulcro exigió dedicarle una capilla digna y capaz. En 1680 quedaron concluidas las obras de la misma, considerada como el primer monumento del barroco valenciano en orden de tiempo y mérito. Secundando el interés de sus predecesores en la figura de fray Pascual, Carlos II instituyó el Patronato Real sobre la Capilla, en 1681. En 1691, para conmemorar la canonización y el centenario de la muerte del Santo, se realizó la urna sepulcral que permitía ver su cuerpo incorrupto.
En el centro de la Capilla destaca el sarcófago, de granito oscuro, sobre el que descansa la imagen yacente de San Pascual, de plata, inspirada en su cuerpo incorrupto. Detrás se halla la celda donde murió, integrada en un retablo de 14 metros de cincuenta figuras que lo componen, esculpidas en alto relieve, representan escenas y personajes relacionados con San Pascual y la Eucaristía. Los escudos de Carlos II y Juan Carlos I, en la predela, simbolizan el Patronato Real. Debajo, en el altar, esta el Cartapacio, manuscrito del Santo. Enfrente del retablo, un bajo relieve eucarístico, de bronce sobredorado, adorna el trasagrario. Los espacios laterales, en forma de ábside semicircular, se ornamentan con otros seis relieves, a modo de friso, que narran detalles de la vida y prodigios de San Pascual.
El revestimiento de piedra del país y travertino romano entona con la de granito del suelo, el oro patinado de los relieves y el metal cincelado de las cancelas, lámparas votivas, candeleros, apliques y otros elementos decorativos.
El presbiterio, redefinido últimamente, lo preside una custodia de plata sostenida por dos ángles de talla dorada, obra del escultor José Ortells, de 1952. Con similar estilo arquitectónico una pequeña capilla contigua al pórtico, en el recinto del cancel, guarda la imagen de San Pedro de Alcántara, del S. XVIII, obra maestra de Ignacio Vergara. Algunas piezas de valor artístico e histórico del S. XVI a XX, salvadas del incendio de 1936 permanecen expuestas en la sala Pouet del Sant, planta baja de la Real Capilla. En ella se conserva el Pozo de San Pascual, de 1589, cuyas aguas son muy apreciadas por los fieles devotos. La reciente restauración del antiguo monasterio ha consolidado vestigios tan característicos como el claustro, la escalera, la Sala De Profundis, y en el refectorio el asiento que ocupaba el Santo frente al del beato Andrés Hibemón.