pixel
   Inicio
 Municipios en la guia   Buscar municipio:  
    Ir a:  
inf. general información municipal
turismo turismo
cultura cultura
act. económicas actividades económicas
BAIX SEGURA/VEGA BAJA
 
ALICANTE BAIX SEGURA/VEGA BAJA GUARDAMAR DEL SEGURA
pixel
cultura    patrimonio histórico artístico
  BIENES DE INTERÉS CULTURAL

Cabezo lucero y Dama de Guardamar (siglos V al III a. C.).

Yacimiento ibérico "Cabezo Lucero".
Arqueología.
Expediente incoado como Bien de Interés Cultural por Resolución 24.11.80 (BOE 26.01.81).
El Cabezo Lucero es un yacimiento conocido desde hace más de un siglo. A fines del siglo pasado PIERRE PARIS, arqueólogo francés, visitó el yacimiento -que atribuyó al término municipal de Rojales- y llevó a cabo una excavación en él cuyas huellas aún se conservan. Gracias a la publicación de su libro Essaí sur l'art et I'industríe de I'Espagne primitive, el Cabezo Lucero entró en la bibliografía arqueológica internacional.

No será hasta finales de los años setenta que se vuelva a plantear una investigación sobre el lugar. Unas prospecciones mostraron la posibilidad de sacarle aún partido al yacimiento y así se configuró un equipo hispano-francés compuesto por la Dra. Carmen Aranegui, catedrática de Arqueología de la Universidad de Valencia; el Dr. André Jodin, del CNRS, con sede en París;

Este yacimiento consta de un Poblado Necrópolis de época Ibérica, emplazado en un cerro alargado y repoblado de pinos, a cuyos pies discurre la carretera local de Rojales a Guardamar por el campo, sobre la margen derecha del río Segura. En la parte sur del poblado, se ha excavado un torreón y la puerta de acceso en la muralla, mientras en la Necrópolis se han exhumado abundantes enterramientos y tumbas de incineración con diferentes ritos funerarios.

Cultura Material: Armas de hierro, cerámicas griegas y un variado elenco de objetos de adorno que acompañan los ajuares funerarios de las sepulturas. De la escultura monumental asociada a la Necrópolis, sobresalen las esculturas de toros y otros animales fantásticos así como el busto de la Dama de Guardamar.

Dama de Guardamar: El día 22 de septiembre de 1987, a poca profundidad, apareció un gran trozo de un rodete de piedra, primer fragmento de un busto de dama ibérica, con indumento semejante a la Dama de Elche. La excavación proporcionó muchos elementos más, entre ellos un gran fragmento que comprendía el tocado, la cara y el cuello. Pero la escultura, rota de antiguo, había sido martilleada e incluso en zonas había sufrido la acción del fuego. Transportada al laboratorio del Museo Arqueológico Provincial de Alicante, el restaurador Vicente Bernabeu comenzó con el lavado e identificación de los restos hallados, así apareció un trozo con el mentón, otro con los labios, que habían sufrido una erosión en el labio inferior derecho, fragmentos del pecho y de los collares, y otros muchos trozos de piedra, pertenecientes a la pieza, pero que no encajaban entre sí ni tenían ninguna superficie labrada. La tarea de restauración fue delicada y minuciosa, prolongándose desde octubre de 1987 hasta junio de 1988, en que se culminó. La pericia del restaurador Vicente Bernabeu y su capacidad artística lograron revivir una pieza que era de dificilísima reconstrucción, y que ahora, aun con lo que le falta, muestra su belleza tal cual pudo salir de las manos del escultor que la labró hace dos mil quinientos años.

Es una escultura fragmentada, de piedra caliza de grano fino, color grisáceo. Su altura máxima (en estado restaurado) es de 50 cm., de los que 25 cm. corresponden a la cabeza y la cara. La Dama viste una túnica con escote redondo, sin ningún broche. En la frente hay una diadema que muestra unas ondas en su parte inferior, cubierta por una banda de tejido que enlaza los dos rodetes laterales, objetos cilíndricos huecos, de poco grosor, seguramente de metal, decorados al exterior por un umbo central y unos radios en talla a bisel, de 16 cm. de diámetro. Por encima de la banda y los rodetes está el manto, ajustado sobre una cofia, alta en la nuca, en el que están finamente labradas las arrugas. El borde del manto se levanta un poco en el centro de la frente y por los lados se ajusta a los rodetes, cubriéndolos en parte. Los ojos están solamente indicados, ya que la cara fue martilleada. Se ha podido reconstruir la nariz, boca y mentón que estaban en pedazos. Sobre el pecho y en una altura de 19 cm. se desarrollan dos órdenes diferentes de collares. El inferior está compuesto por siete bullae o dijes, todos iguales salvo el central, que tiene una acanaladura, colgadas de un grueso cordón. Más abajo hay otro segundo collar con dijes, más grandes que los anteriores, de los que hay dos en forma de triángulo curvilíneo y tres mayores, con la parte inferior semicircular. De estos últimos el central va decorado con una acanaladura. Se puede postular por paralelos (como los collares del Tesoro de La Aliseda), que estas bullae o díjes eran de metal, seguramente precioso.

Por encima de estos collares hay otros dos, el superior, más cercano al cuello, es una sarta de cuentas de tres formas, en oliva, esféricas y planas, que se ensartan por este orden: oliva, esférica plano, esférica, oliva. Más abajo, sobre el pecho hay otro collar de cuentas algo más grandes, compuesto por una sarta de cuentas esféricas, separadas por dos cuentas planas. Estos dos collares deberían de ser de cuentas de pasta vítrea, que aparecen muy a menudo en las excavaciones (La Albufereta).

Estilísticamente la Dama del Cabezo Lucero resulta formalmente un poco más arcaica que las de Baza, Cerro de los Santos y Elche, con unas características más ibéricas, frente a la de Elche, más helenizante. En cuanto a cronología, el yacimiento no sobrepasa el 300 a.J.C., y su florecimiento se emplaza entre el 430 y el 350 a.J.C. en líneas generales. Parece posible darle una fecha en torno al primer cuarto del siglo III, más o menos entre el 400 y el 370 a.J.C.

click para agrandar
Dama de Guardamar
click para agrandar
Restos arqueológicos

Rábita Califal de las Dunas

Arqueología.
Declarada Bien de Interés Cultural por Real Decreto 1064 / 1990, 27-07 (BOE 10.08.90).
Yacimientos de enorme importancia que demuestran la tradición milenaria del hábitat humano de Guardamar es la Rábita Califal que data del siglo X. Se encuentra esta rábita en la margen derecha de la desembocadura del río Segura, a un kilómetro al norte de Guardamar del Segura, en la parte más alta del cordón litoral de dunas, que se extienden desde La Marina hasta Torrevieja.

Se comenzaron las excavaciones en la rábita en el mes de Diciembre del año 1984, con la intención de encontrar el edificio de donde provenia una lápida, aparecida en 1897 y cuya traducción es la siguiente:

"En el nombre de Alá, el Clemente, el Misericordioso No (hay) Dios, sino Alá: Mahoma es el enviado de Alá, se concluye esta mezquita en el mes de Almoharren el año tres v treinta s, trescientos: mandó construirla Ahmed. hijo de Bohlul. hijo de la hija de Alwatsecbilá, el que busca la recompensa de Alá (lo hizo) con auxilio (bajo la dirección a costa) de Mohammad, hijo de Abusalema: ¿obra de Aben Morra cha?... el constructor."

Los orígenes de esta rábita, según los datos aportados por la excavación. corresponden a los restos del muro de una «musal.la» levantado en la parte mas alta del yacimiento en una fecha encuadrable a finales del siglo IX. En la segunda mitad del siglo X, cuando Abd Al-Rahman III consigue apaciguar el país y reestructurar administrativamente todo el territorio del Sharq Al Andalus, comienza a desarrollar una política encaminada a controlar y defender la costa mediterránea ante las posibles penetraciones ideológicas políticas de los Fatimies de Egipto y para ello, determina el levantar una serie de rábitas, de las que se conocen la de Almería y la de Tortosa; en este ámbito es donde se situa la construcción de la mezquita que porta la lápida y que, en cierto modo, nos constata la nueva función del yacimiento: a partir de este momento, el solar de la antigua "musal·la" se transformará en una rábita.

El hallazgo es de un gran valor científico, pués en España es la primera rábita que se descubre, así como es la primera vez que se puede estudiar arqueológicamente un edificio de estas características.

El interés de este descubrimiento traspasa las fronteras de la España islámica, ya que junto al ribat de Susa en Túnez. fundado por los Aglabíes en el año 821 y, muy restaurado posteriormente, son las rábitas conservadas más antiguas del Occidente Islámico.

Este Ribat o monasterio islámico, ha sido declarado Bien de Interés Cultural en 1990. El monasterio está formado por un excepcional complejo arquitectónico de celdas-oratorio separadas por calles o espacios abiertos, en cuyo interior una comunidad de musulmanes dedicaba su vida al retiro espiritual.

Cultura material: Abundan los objetos relacionados con las actividades cotidianas: los candiles para la iluminación, las marmitas para cocinar, los jarros etc. Sobresale un conjunto de grafitos sobre las paredes de alguna celda, producto de las visitas de pelegrimos al monasterio.

Bibliografía: AZUAR RUIZ, R. ET ALII. (1994): La Rábita Califal de las Dunas de Guardamar. Diputación Provincial de Alicante. Alicante.

click para agrandar
Restos arqueológicos
click para agrandar
Piezas encontradas


EDIFICIOS O CONJUNTOS ARQUITECTÓNICOS

Cabezo Pequeño del Estaño (siglos VIII y VII a. C.)

Pequeño núcleo amurallado del Hierro Antiguo, situado en la partida de la rinconada, sobre la margen derecha del río Segura, a unos 2 kilómetros al este de Guardamar. El sistema defensivo del poblado presenta un estado de conservación excelente. Está formado por una potente y singular muralla con bastiones en saliente y estructura interior de "casamatas", de tipología constructiva oriental. Entre otras actividades de carácter domestico y artesanal, destaca la actividad metalúrgica.

Cultura material: Desde su inicio conviven en el yacimiento los productos torneados coloniales fenicios: ánforas y platos de barniz rojo, cerámicas grises y policromas, como las urnas "cruz del negro, "etc., junto a las cerámicas toscas y bruñidas hechas a mano, que definen el horizonte cultural del mundo indígena.

click para agrandar
Piezas encontradas


Castillo de Guardamar (Siglo VIII A. C. al Siglo XIX).

Se encuentra sobre un pequeño promontorio a Levante, de 68 m. de altitud sobre el nivel del mar y a la derecha de la desembocadura del Segura; cuando éste pasa por Guardamar da un giro de casi 360º, para seguir al Norte en donde desagua.

El Castillo de Guardamar es una ciudadela amurallada que albergaba a los habitantes de la antigua Villa de Guardamar hasta su total destrucción por los terremotos de 1829. Con posterioridad al movimiento sísmico, el Ingeniero Larramendi diseña un pueblo de nueva planta en el llano, separado del mar por un cordón dunar, prototipo de un modelo precoz de urbanismo antisísmico,

En el Castillo propiamente dicho, emplazado en lo más alto del cerro, se han documentado fases de ocupación desde el Hierro Antiguo hasta época Califal. Desde aquí se domina una amplia panorámica, que comprende toda la bahía costera y las tierras del Bajo Segura.

Desde principios de los años 80, se vienen desarrollando trabajos de investigación arqueológica y restauración del sistema amurallado. De todos los restos arquitectónicos sobresale el llamado Baluarte de la Pólvora.

Cultura Material: Dentro del todo el registro arqueológico, sobresalen los exvotos de terracota del Santuario Ibérico y los ajuares cerámicas de época bajomedieval y moderna.

click para agrandar
Edificación
click para agrandar
Edificación


La Ciudad portuaria fenicia "La Fonteta"(s. VIII al VI a.C.)

Es una instalación fenicia en la desembocadura del río Segura, cuyas dimensiones parecen configurar un entorno urbano que bien pudo alcanzar las ocho hectáreas convirtiéndose en una de las principales ciudades fenicias del Mediterráneo. Si a su extensión y a la calidad del registro arqueológico le añadimos ese especial estado de conservación propiciado por la cubierta de arenas, nos enfrentamos sin duda ante una de las mejores ciudades fenicias de los siglos VIII y VII a. C., superando a muchos centros clásicos de la civilización fenicia tanto en Occidente como en el propio lugar de origen.

La detección de áreas metalúrgicas en La Fonteta abre extraordinarias expectativas para la valoración y explicación de los comienzos de la siderurgia en la protohistoria del mediterráneo occidental. Sin duda es uno de los más completos conjuntos metalúrgicos del mundo fenicio occidental, viniendo a complementar la información, más exigua, de otros centros fenicios del litoral mediterráneo.

La importancia de este yacimiento guardamarenco radica, en primer lugar, en la existencia en el mismo de una enorme muralla de fortificación, elemento escaso en el resto de yacimientos fenicios de la península ibérica. En segundo lugar, el haber encontrado restos de una antigua actividad metalúrgica, lo que demuestra lo especial del enclave de La Fonteta. Y, finalmente, el alto grado de conservación de los restos arqueológicos dado que se encontraban enterrados en finas arenas.

Cultura material: Amplio repertorio tipológico de cerámicas fenicias: ánforas; platos, lucemas de barniz rojo, etc. Cabe destacar la aparición de cerámica griega arcaica, y objetos rituales como huevos de avestruz, marfil, escarabeos, etc. La aparición de elementos arquitectónicos reutilizados en la muralla, evidencia la existencia de un Templo o Santuario en el entorno.

click para agrandar
Desembocadura río Segura