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  BIENES DE INTERÉS CULTURAL

Almudín

Declarado BIC por Decreto 520/1969 (BOE, 1-04-69)
El Almudín se construyó sobre el alcázar musulmán a principios del siglo XIV como lugar de almacenaje y venta de trigo. En origen tendría unas dimensiones más reducidas y se fue ampliando a lo largo de los siglos XV y XVI hasta adquirir el aspecto que hoy tiene. El porche se levantó en la primera mitad del siglo XVI. El primitivo edificio tendría un patio central a cielo abierto y fue a principios del siglo XVII cuando se incorporó la cubierta, dándole la imagen de planta basilical que tiene en la actualidad.
Si se accede al interior se pueden contemplar pinturas murales de carácter popular alusivas a la entrada de trigo en la ciudad -históricamente una de las mayores preocupaciones de sus gobernantes-, así como representaciones de los santos patrones de los gremios que operaban en el comercio del grano.

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Almudín

Alquería de Julià

Expediente incoado como BIC. Resolución de 12-05-78 (BOE nº 152 de 27-06-78).
En una de las antiguas zonas huertanas inmediatas a la ciudad de Valencia, que luego fue suburbio y, se integra hoy en la retícula urbana, aunque inmediata al muncipio de Mislata, se ubica esta Alquería, o Huerto de Julià, con deterioros no sustanciales en el edificio, que ocupa 641 metros cuadrados, y daños apreciables, al parecer definitivos, en el terreno contiguo, anejo, de unos 2.000 metros cuadrados, importante ciertamente en el conjunto monumental, tanto que permitió llamarle, indistintamente, huerto o Alquería de Juliá.
El edificio tiene una dominante estilística barroco-clasicista, o quizás tardo-herreriana, de gran sobriedad, no obstante la bella portada barroca, de frontón partido sobre pilastras estriadas y sobre el cuerpo del edificio un ático de barandal con bolas pináculos segmentados. La línea estética del edificio y aún este mismo se singulariza por la descollante torre cuadrada de dos pisos que, con los otros dos del palacete, todos de techo alto, elevan la terraza o azotea a una altura, para su tiempo relativamente considerable, que el aislamiento circundante hacía más sensible y útil en las circunstancias en que tal torre fue utilizada, algunas de las cuales se reseñan, pues, precisamente, esta torre, o torreta, fue asiento de algunos de los sucedidos históricos que tuvieron lugar en la Alquería.
Hay, además, en ella, otros detalles de interés artístico, por lo que mantiene, pese a los usos a que ha estado destinada, un notable conjunto.
Históricamente, tiene un pasado rico en hechos reseñables, de diversas índole y aún contrario signo: en la azotea de la torre estuvo el mariscal napoleónico Luis Gabriel de Suchet, luego Duque de Albufera, dirigiendo las operaciones del ataque a la ciudad que acabó con la ocupación de la misma; más tarde, en 1837, el pretendiente al trono de España, Carlos María Isidro "Carlos IV", contempló la ciudad, inalcanzable, que sus vanguardias no llegaron a expugnar. Y en 1840, Isabel II y su hermana pasaron allí, la tarde histórica del 17 de octubre en que tuvo lugar, en otro monumento valenciano, el Palacio de Cervellón, la renuncia de su madre, la reina gobernadora, María Cristina de las Dos Sicilias, viuda de Fernando VII, a los poderes que ejercía.
Posteriormente, en la torre, Juan Solís realizó ensayos de comunicación inalámbrica con el centro de la ciudad. Y en otro orden de cosas, en la Alquería, según la tradición, predicó junto a una encina de su "huerto", San Vicente Ferrer. Otra especie arbórea del mismo dio pie muy posteriormente, en la tercera década del siglo XX, al título y al tema de la novela del Marqués de Lozoya, de ambiente valenciano "La Alquería de los cipreses".
Por todo ello, enlazadas arquitectura y otras artes, historia y tradición, motivaron y justificaron la propuesta, en su día, de Declaración de Monumento Histórico-Artístico, a favor de la Alquería de Juliá, de la ciudad de Valencia, sita en las calles de Castañ Tobeñas, Velázquez y Paseo de la Pechina.

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Alquería de Julià

Alquería del Moro

Expediente incoado como BIC. Resolución 1-02-99 (DOGV 05-03-99).


Antiguo Convento del Carmen e Iglesia de la Santa Cruz

Declarado BIC. R.D. 1430/83 (BOE 13-09-83).
Situado en la calle Museo, el conjunto monumental del antiguo Convento del Carmen ilustra desde su complejidad cronológica y diversidad de estilos artísticos, importantes etapas de la historia de la arquitectura en la ciudad de Valencia. Este edificio fundamentalmente está compuesto por varios núcleos como la capilla medieval, el claustro gótico, el claustro renacentista y la iglesia nueva, hoy parroquia de Santa Cruz, esta última con elementos tardogóticos y renacentistas, capilla de Comunión, fachada y campanario barroco, además de valiosos exponentes neoclásicos como la capilla de la Tercera Orden. Tras la desamortización el edificio sufrió grandes reformas para convertirlo, en sede del Museo de Pinturas y de la Academia de San Carlos, y aún tras la guerra civil pasaría a ser Escuela de Bellas Artes.
Los más antiguos datos cronológicos de este convento, nos vienen a decir que la Orden del Carmen se estableció en Valencia en 1280 y un año después el rey Pedro III concedía facultad a los padres carmelitas para erigir su primer monasterio en la ciudad.
La parte más antigua del conjunto la constituye lo que debió ser el cuerpo de la primitiva iglesia, de planta rectangular de cinco tramos separados por cuatro arcos perpiaños apuntados sosteniendo techumbre plana.
La construcción de la capilla de la Virgen de la Vida debió ser contemporánea a la creación del claustro gótico, que junto con la cabecera de la nueva iglesia constituyen una nueva e importante etapa constructiva del convento que alcanzaría al siglo XV y que se interrumpiría una vez comenzada la nueva iglesia. Este claustro es de planta cuadrada con cuatro arcos apuntados por panda y galerías con bóvedas de crucería simple cuyos nervios apean en ménsulas talladas con motivos heráldicos con figuras. También destacan en él los florones esculpidos en las claves de sus crujías.
En cuanto a la nueva iglesia se observa, a pesar de aditamentos posteriores, que comenzó su construcción en estilo gótico, proyectándose de una sola nave con capillas entre contrafuertes, según el esquema más frecuente en la arquitectura valenciana del momento. Sin embargo, esta obra quedaría interrumpida cuando tan solo se había construido la capilla mayor, de testero poligonal de tres lados, y un tramo de la nave con sus correspondientes capillas laterales, separado todo más tarde del resto mediante un arco toral. Las capillas inmediatas del siguiente tramo quedarían tan sólo planteadas.
Tras la interrupción del templo, y siguiendo un orden cronológico en la construcción del edificio, a mediados del siglo XVI debió planearse la obra del segundo claustro, en la parte oeste del convento, conocido con el nombre de "claustro del Renacimiento" por ser éste su estilo característico. De amplios lados y planta cuadrada, aunque ligeramente irregular, se compone de dos cuerpos: el inferior con ocho arcos sobre columnas en cada panda y el superior con dieciséis arquillos de menor tamaño. Desprovisto de toda decoración escultórica, presenta como único elemento decorativo un severo entablamento con resaltos que apean en sencillas rótulas a modo de ménsulas entre las enjutas de las arcadas inferiores.
Pasando a informar de las diversas partes de este templo conviene deternerse en el análisis de la capilla de Comunión que de forma anexa se construyó paralelamente a la nave en fecha bien temprana.
La obra de la nave del templo, también recurrió a soluciones bien modernas. La obra consistió, por una parte, en envolver el exterior de la cabecera poligonal gótica, anexionando los espacios que mediaban entre los contrafuertes, para incorporar en ellos el trasagrario y salas contiguas, de la misma forma que se había hecho en otras iglesias valencianas, como la de los Santos Juanes o la de San Martín. Por otra parte, se completó la iglesia añadiéndole siete tramos más, con sus capillas laterales, si bien los dos últimos tramos de los pies se unificaron para servir de embocadura a dos grandes arcadas por lado.
En alzado también supone novedad la continuación de la nave con un nuevo criterio que, prescindiendo del plan inicial gótico de la cabecera, articularía las nuevas capillas con esbeltos arcos de medio punto separados por pilastras. Para conseguir un efecto unitario entre la nueva obra y la parte gótica antigua, se recurrió, en fecha imprecisa, a un revestimiento de pilastras con capiteles corintios y al disimulo del perfil apuntado de las arcadas góticas. Para acceder al trasagrario y sin duda para coadyuvar la renovación estilística se labraron a los lados del retablo mayor dos portadas.
La fachada de la iglesia, labrada sobre un gran muro adosado a los pies del templo, como si de un gran retablo se tratara, habla de la evolución de un esquema que con más acusados ingredientes renacentistas se había planteado en San Miguel de los Reyes. Consta de tres cuerpos superpuestos en forma decreciente.
A la izquierda de la fachada se alza la torre campanario, comunicada con el templo a través de un paso de planta trapezoidal que formó la antigua capilla de San Elías.
Otro elemento a destacar en el conjunto conventual del Carmen es la escalera principal del convento, situada en la crujía que une los dos claustros, cubierta con cúpula de media naranja . La escalera es de cuatro tiros y en lo alto de ella destaca una portada interior de diseño tardomanierista, de hacia 1650, compuesta por fustes acanalados que rematan en mútilos denticulados, entablamento dórico, frontón partido con edículo central y remates apiramidados a los lados.
En el año 1778 se dotó a la fachada del convento de una portada neoclásica para comunicar el claustro gótico con la calle, haciéndose constar en su dintel la fecha de construcción. Compuesta de dos pilastras con pedestal, entablamento dórico y frontón curvo de gran vuelo, esta portada destaca por la elegancia de sus líneas, contrastando con el sencillo muro de la fachada.
Pero la huella más importante que la sensibilidad neoclásica dejó en el conjunto del Carmen sería sin duda alguna la capilla de la Tercera Orden que fue construida de nueva planta junto a la entrada de la iglesia conventual, ocupando el área de otra capilla anterior, de la misma advocación, que se derribó para construir ésta desde sus cimientos.

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Iglesia de la Santa Cruz

Archivo del Reino de Valencia

Declarado BIC por el Art. 60.1 de la Ley 15/1985 de 25 de junio.
Edificio contemporáneo, construido de 1962 a 1965, años en los que se inauguró. Es, tanto por la dignidad y adecuación funcional de su arquitectura como por la calidad de su contenido, significativo de la historia de la ciudad y del reino, con muchas autenticas joyas de nuestra diplomática y archivística; teniendo, además, una sala de exposición permanente, una biblioteca auxiliar, salas de conferencias, de investigadores, laboratorios diversos, aparte de las cuidadas instalaciones -de tipo central- contra los peligros del fuego, la humedad excesiva, o los insectos. Dos cuerpos de edificio, ocupando un solar de 1.400 metros cuadrados, entregado por el Ayuntamiento a tal fin en 1962, constituyen la
obra, inaugurada el 29 de octubre de 1965, los dos bien diferenciados y expresivos de su misión respectiva en el archivo.
Al exterior de este cuerpo de edificio, de once plantas, en los laterales de oriente y occidente....unas alargadas estrías elegantísimas y decorativas, lo que no es capitulo ornamental de la construcción, sino defensa frente a los aires mas húmedos de la ciudad. y es denotar como, en el sótano, la cimentación, con unas impresionantes -pirámides de cemento, contrarresta el peso de las cargas en punta de los pies de las estanterías.
Delante, otro cuerpo menos sustantivamente archival, como para hacerse accesible, se empequeñece y aproxima a la calle y sitúa en primer termino. La proporción arquitectónica entre ambos cuerpos es
plenamente expresiva: al fondo la inmensa masa del material de estudio, delante el lugar de gobierno y servicios técnicos del centro y de recepción del investigador.
Sin entrar en la estricta técnica archival, cabe aludir a los principales linajes de documentos acopiados de la Cancilleria Real, de la Real Audiencia, de Gobernación, de la Generalidad, de Justicia, del clero, de fondos notariales, del Mestre Racional, de la Bailia, mas la sección de "diversos".


Atarazanas del Grao

Declaradas BIC por Decreto 11.11.49 (BOE 24-11-49).
El aumento de actividad del puerto hizo ver la necesidad de disponer de unos lugares aptos para la construcción y reparación de naves, a la vez que para depósito de aparejos y mercancías. En vista de ello y de la utilización inadecuada, para algunos de estos fines, de casas o locales de particulares, el Consejo de la ciudad acordó en 27 de agosto de 1338 que, de lo recaudado en contribución se construyera un edificio con la finalidad de servir de guardería de remos y demás aparejos de las naves.
Estas fueron las primeras Atarazanas del Grao, ignorándose su tamaño y disposición en planta y alzado. Las Atarazanas pudieron adquirir su actual disposición en planta y alzado por el acuerdo, sobre sus obras de reparación y aplicación, adoptado por los jurados de Valencia del 12 de agosto de 1500.
Las Atarazanas, por su función y el conocido retiro del mar por la costa valenciana y el aterramiento de la playa, estarían a corta distancia de él, habiendo citaciones en el Archivo Regional sobre edificios cercanos y aún inmediatos a ellas, en 1784 y 1790, y confirmándolo los grabados de dicha época. Constan de cinco naves paralelas, de planta rectangular, de unos 10 por 48 m. Su tipo arquitectónico responde plenamente al modelo de edificación -en su origen civil- de naves cubiertas por armadura lignaria a doble vertiente bajo teja árabe, sostenida por vigas y entrevigas sobre arcos fajones o perpiaños diafragmáticos, o arcos diafragmas, de diez metros de luz aproximadamente y arcos-muros que constituyen una gruesa pared, aquí de ladrillo, perforada por el vano de una amplísima ojiva. Cada nave tiene ocho tramos, comprendidos entre nueve arcos diafragmas, lo que hace un total de cuarenta espacios o tramos. El edificio ha sufrido profundas alteraciones en algunas naves, y especialmente en las fachadas. Entre nave y nave se abren ocho arcos, también ojivales, casi equiláteros, de parecido perfil e igual material a los diafragmáticos, que comunicarían cada tramo con su vecino, estando hoy cegados, salvo dos que comunican las naves primera, segunda y tercera.
La parte trasera, es la mejor conservada, por no haber tenido ni tener puertas de acceso, ni afectarle las reformas de la fachada. En ella destaca el ladrillo grande con mucho tendel, como en todas las partes del edificio, formando arcos apuntados de rosca que refuerzan este muro posterior.
Las atarazanas debieron ser construidas en distintos momentos, pero las gárgolas góticas no permiten suponer obra muy posterior a sus orígenes. Se utilizaron y no solo para el comercio, también para armar bu-
ques -y galeras- en defensa contra los piratas berberiscos "moros de Berbería". Después de la guerra de sucesión, agentes de Felipe V se incautaron el edificio, pasando mas tarde a almacén, de la sal y
otras cosas, hasta que en 1802 fueron adjudicadas, en pago de deudas de contribución del municipio, a la Real Hacienda, y el Estado, en septiembre de 1849, vendió los cinco cuerpos a particulares.

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Atarazanas del Grao

Ayuntamiento (Museo histórico)

Declarado BIC por Decreto 474/1962 de 1.03.62 (BOE 9-03-62).
La Casa Consistorial de la ciudad de Valencia integra, en una manzana de planta ligeramente trapezoidal, dos construcciones de época y estilo bien diferenciados: la Casa de Enseñanza, edificada por iniciativa del arzobispo don Andrés Mayoral, entre 1758 y 1763, y el cuerpo de edificio constituye la fachada principal, realizada entre la segunda y tercera décadas de este siglo.
La Casa de Enseñanza fue concebida como colegio, el patio interioriza y articula las dependencias propias de un centro de este tipo: aulas en las dos primeras plantas y dormitorios en la tercera, además de otros servicios complementarios, distribuidas entre ellas, y una pieza tan destacada como la capilla, a la que se reserva prácticamente la crujía Sur.
Desentendiéndose conscientemente del lenguaje neoclásico de la Casa de Enseñanza, en 1904 el arquitecto municipal Carlos Carbonell presentó un proyecto de cuerpo de edificio anejo, subordinado a una doble finalidad: dotar al Ayuntamiento del espacio necesario para ubicar piezas tan destacadas como la alcaldía, salas de juntas, salón de recepciones, etc., y significar externamente mediante un trazado monumentaloide y arqueologista, algo de lo que carecía la Casa de la Enseñanza (ocupada por el Ayuntamiento desde 1860), la referencia a la sede de la municipalidad como palacio cívico y centro arquitectónico del nuevo centro urbano propiciado por el propio emplazamiento de este organismo.
A este fin, el citado arquitecto recurrió a un repertorio de formas ornamentales renacentistas y barrocas y a la ostentación de símbolos enaltecedores como las Virtudes Cardinales y otras alegorías, anteponiendo lo suntuario a lo funcional. Por lo demás, el trazado discontinuo, efectista, del cuerpo del edificio, se zonifica entre dos grandes bloques que avanzan sobre la fachada, centrando una elevada torre con reloj y carrillón de campanas, y dos torres menores en los ángulos.
Converge toda ella en el grupo de bronce del escudo municipal sustentado por dos desnudos femeninos de mármol que simbolizan las Artes y las Letras, obra toda de Mariano Benlliure, autor, asimismo, de las bellas enjutas del hueco central, dos mediorrelieves de mármol que simbolizan la Administración y la Justicia. Las estatuas de mármol que, integradas en los dos bloques salientes parecen dar guardia al anterior conjunto simbólico-heráldico, son obra de Carmelo Vicent (la Justicia y la Prudencia) y Vicente Beltrán (la Fortaleza y la Templanza). Elemento de enlace entre esos dos cuerpos salientes y el resto de fachada son las balaustradas con obeliscos que coronan el conjunto, inaugurado oficialmente en 1930.
Paralelamente, y con igual morosidad, se fueron realizando costosas obras interiores, en general afectadas de suntuosidad y escasamente funcionales: el vestíbulo y escalinata de mármol, cuyo proyecto es de 1924; el salón de fiestas, decorado con pinturas de Tuset y doce relieves de desnudos de mármol, realizados por Carmelo Vicent, Vicente Beltrán, Enrique Giner y Vicente Coret, inaugurado en 1929; el consistorio, etc.
En el interior apenas se conservan vestigios arquitectónicos de ambas instituciones, colegio y cofradía. El espacio de la antigua capilla de ésta lo ocupa actualmente el llamado patio acristalado, donde se concentran diversas oficinas municipales. Respecto a la capilla de la Casa de Enseñanza, dedicada a Santa Rosa de Lima, una importante reforma concluida en 1935 enmascara plenamente su fina ornamentación rococó y desvirtúa su primitivo planteamiento espacial, pues, suprimidos los altares, fue interpuesta una nueva planta al nivel y como prolongación del coro, planta que separa el recinto ocupado por el archivo y museo histórico desde entonces, de las salas de exposiciones de la planta baja.
La riqueza de los fondos documentales e histórico-artísticos custodiados en el Archivo y Museo Histórico Municipal otorga un interés extraordinario a la Casa Consitorial, razón por la que fue declarada monumento histórico-artístico de carácter nacional.
El Museo Histórico de la Ciudad custodia, entre otros objetos, el códice dels Furs y el Llibre del Consolat del Mar, la Real Senyera y el Penó de la Conquesta, el plano del P. Tosca, banderas gremiales, un fragmento de artesonado de la antigua Casa de la Ciudad, diversas piezas de orfebrería procedentes de la capilla de los Jurados o de la capilla de Santa Rosa, etc.

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Ayuntamiento
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Ayuntamiento

Baños del Almirante

Declarado BIC. Decreto 26-01-44 (BOE 16-02-44)
El palacio del Almirante es un edificio de traza gótica con importantes remodelaciones del siglo XVIII. El interior conserva numerosos elementos originales, como el patio central con el pozo y la escalera de acceso a la primera planta, en la que destaca la galería de ventanas ojivales. Durante la restauración del edificio para sede de la Conselleria de Hacienda se recuperó también un magnífico artesonado gótico decorado con motivos heráldicos. Por el estrecho callejón que se abre a la izquierda de la fachada se accede a los baños del Almirante, una construcción de principios del siglo XIV que sigue el modelo de los baños musulmanes con tres salas: fría, tibia y caliente, delimitadas por columnas y con un vestíbulo de acceso. Actualmente el edificio está siendo objeto de restauración para hacerlo visitable en un futuro próximo.

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Baños del Almirante

Capilla antiguo Colegio San Pablo (Instituto Luis Vives)

Declarado BIC por R.D. 1401/83 de 30 de marzo (BOE 27-05-83)
Recién establecida la Compañía de Jesús, San Ignacio de Loyola a instancias de Don Juan Jerónimo Domenech, Canónigo de Valencia, autorizo la construcción de un Colegio de Jesuitas, el primero en España. La Fundación de este se realizó en 1562, denominándose Colegio de San Pablo Apóstol y con el tiempo se le añadió un seminario para nobles cuyos colegiales residían permanentemente en él. De todo ello subsiste el claustro o patio de colegio, de arcos de medio punto sobre columnas toscanas. Dicho patio fue reproducido por Sorolla como uno de los rincones artísticos de Valencia en su cuadro "el patio del instituto".
A la planta antigua se le han añadido otras dos, de traza actual aunque adaptadas al conjunto arquitectónico antiguo.
La Iglesia es de planta rectangular de 26 metros de longitud por 10 de anchura y 15 de altura, total 8'27 hasta la cornisa. Tiene seis capillas entre los contrafuertes.
Del edificio destacan, asimismo, las dos monumentales escalinatas.

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Capilla antiguo Colegio San Pablo

Cárcel de San Vicente

Expediente incoado. Resolución DOGV 11-12-90 y BOE 8-02-44.
Es un recinto rectangular dividido en dos tramos por un arco rebajado. El primer tramo se cubre de bóveda rebajada con dos lunetos y el segundo de un cielo raso. En el muro testero hay una mesa de altar y a la derecha una columna de piedra con capitel de estilo románico. En 1851, según Cruilles, se reedificó la fachada y se restableció para el culto la capilla, siendo de nuevo bendecida en 1852.
Este local fue alquilado en 1685, dándose en él pública veneración de la columna en que según la tradición fue azotado San Vicente Mártir. Al año siguiente, en 1686, la ciudad adquirió este oratorio a Doña Ana de Boil y de Mercader. En 1744 se convirtió en oratorio o capilla, tal como se conserva. El 22 de enero de 1777 se descubrió el pozo.
Respecto a la columna que dio origen a este santuario, opina Sánchez Sisear que no existe ningún fundamento histórico que asegure que sobre ella fuera azotado San Vicente.

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Cárcel de San Vicente

Casa del Almirante

Declarado BIC por Decreto 26-01-44 (BOE 16-02-44).
La casa del Almirante de Aragón está situada en el número 14 de la calle del Palau y resulta ser un magnífico ejemplar de mansión señorial con el único patio-zaguán genuinamente gótico entre los edificios palaciegos de carácter privado de la ciudad.
Los solares de esta casa habían sido cedidos a los Almirantes por la Corona de Aragón tras la conquista de Valencia por Jaime I, y como resto de las primitivas construcciones aún subsisten en la parte trasera del edificio gótico unos baños árabes, actualmente con acceso independiente. En esta casa vivieron los condes de Sinarcas como descendientes de los Almirantes; más tarde fue ocupada por los marqueses de Guadalest que encargaron la reforma dieciochesca de la fachada y, finalmente, por los marqueses de Ariza a los que se debe la intervención neogótica del muro Este del patio.
La fachada principal del palacio fue reformada en el siglo XVIII, y presenta hoy un aspecto muy pobre al haber perdido las decoraciones pictóricas que animaban el enlucido uniforme y liso de sus paramentos. Los vanos excepto la portada son de arista viva; amplios y rectangulares se abren todos a balcones de hierro forjado de pronunciado vuelo. La portada es también adintelada y está realizada por un grueso marco moldurado de piedra que deja espacio sobre su clave para un escudo heráldico adornado con rizadas y carnosas hojarascas en el que aparecen reflejados los blasones de los linajes de Palafox y Cardona.
Esta portada de acceso a un amplio zaguán de paredes de piedra, techado con un artesonado de viguería de madera sin labrar sobre canecillos de piedra. En el muro Este se abre una puertecilla moderna de arco conopial con un tramo de escalera que da acceso a una zona del entresuelo en la que se conservan restos de artesonados y puertas antiguas.
Un arco apuntado diafragmático de aristas molduradas cerrado con una reja neogótica da paso a un tramo cubierto con bóveda de cañón apuntado que se abre directamente al patio. Este es amplio y responde al tipo usual de la arquitectura civil mediterránea de esta época y que será tradicional de la casa señorial valenciana durante siglos. Está pavimentado a base de superficies de mortero delimitadas por ladrillos y decorados con guijarros que forman diseños geométricos y no carece del inevitable pozo-aljibe; está además techado en parte mediante un tejaroz con artesonado de madera.
La parte más antigua es la Oeste, donde arranca la escalera con antepecho de piedra en el que se expresa el desarrollo de las gradas mediante una moldura quebrada. Esta escalinata está protegida por una alta logia, que se extiende por la planta principal, formada por arquerías ojivales sobre delgadas columnas de fuste poligonal, que sostiene un artesonado mixto de estructura lignaria con casetones formados por baldosas planas de barro cocido al estilo de los conocidos "socarrats".
Los restantes muros del patio están ocupados en la planta baja por unos pórticos o soportales formados por arcos escarzanos apuntados sobre pilares biselados, bajo cuyos salmeres se sitúan anchas mensulillas de desarrollo poligonal y abundantes molduras, que sin cumplir ninguna función constructiva, actúan como capiteles de inexistentes pilastras.
La planta noble presenta el desarrollo de las arquerías que cobijan la escalinata y en piso superior se abren ventanas geminadas de falsos arquillos trilobulados, provistas de delgadísimos parteluces. Las restantes dependencias de este palacio conservan en parte su distribución primitiva pero han sido muy modificadas por numerosas reformas y reconstrucciones que ocultan casi por completo las partes originales.

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Casa del Almirante

Casa nº 1 Pl. San Luis Bertrán (Palacio Casa de los Escrivà)

Declarada BIC. Decreto 1151/1966, BOEde 10 de mayo de 1966.
El actual aspecto del Palacio delata la reforma que debió sufrir en el siglo XVIII, pues anteriormente, y hasta principios del setecientos, presentaba almenas y ventanales góticos ajimezados que ha descubierto la respetuosa repristinación.
La portada es de estilo gótico y piedra de sillería, destacando en ella el gran tímpano con el escudo dieciochesco de los Verdes-Montenegro, orlado de lambrequines rococó, y que un gran alfiz moldurado elegantemente enmarca.
El exterior de la fachada, de piedra en el zócalo y recubierta de enlucido de mortero en el resto, abre ventanales al semisótano y entresuelo, cerradas por rejas, y balcones en la planta principal y piso alto. Contribuye a realzar el noble aspecto de este palacio el saliente voladizo del alero de madera, apoyado sobre vigas.
Franqueada la portada principal se penetra a un patio cuadrado de gran carácter, a través de un zaguan de planta también cuadrada, cuyo techo lo forma un artesonado de madera. Como es habitual en este tipo de edificaciones dos puertas a ambos lados del zaguan comunican con las estancias en semisótano, destinadas un tiempo a viviendas, que mantienen cierta prestancia por su cubrición a base de grandes vigas de madera vista. Por sencillo arco rebajado se pasa al patio descubierto, del que arranca por el lado este la escalera principal, semidescubierta, al uso tradicional de estas edificaciones. Dicha escalera consta de dos tramos en ángulo recto, unidos por un rellano a través del cual se penetra -por portado de arco conopial- al entresuelo.
El rellano se cubre por sencilla bóveda estrellada y las estancias del entresuelo destacan por sus dos interesantes artesonados decorados con motivos geométricos, tallados o pintados en verde, rojo y blanco. Uno ha sido trasladado últimamente al piso principal. Al fondo del patio otro arco rebajado da paso a una galería cubierta con techumbre de vigas por la que se accede a las antiguas caballerizas. A ambos lados del patio sendas puertas conducen a dos estancias en semisótano, los antiguos "graner" y "celler".
Fue casa solariega de los Escrivà, linaje valenciano que arranca de Guillem Benlloch, "l'escriva", secretario de Jaime I.

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Palacio Casa de los Escrivà

Casa Vestuario

Declarada BIC por Orden Ministerial 26-10-82 (BOE 12.01.83)
Frente a la puerta de los Apóstoles de la catedral se encuentra la Casa Vestuario, destinada a servir a los magistrados del Tribunal de las Aguas como lugar de reunión antes de asistir a los juicios que se celebraban en dicha puerta. Fue realizada por el arquitecto José García e inaugurada en 1800. Su planta es irregular, al estar emplazada en el ángulo de la manzana, dando la fachada principal a la calle del Mugiente. De un sobrio estilo neoclásico, tiene tres pisos. La planta baja se adorna con almohadillado de piedra y grandes puertas, mientras que en el piso principal la construcción es ya de ladrillo visto con bandas de almohadillado en las esquinas y una gran blasonada que recorre todo el edificio para conferirle mayor unidad. Las ventanas se rematan con frontones alternos, rectos y curvos, y el central con un conjunto escultórico que sostiene el escudo de la ciudad. Entre ellos se observan los herrajes en los que se disponen las banderas durante los actos públicos. En el piso superior se abren ventanas más pequeñas y el edificio se remata con un alero.

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Casa Vestuario

Colegio del Arte Mayor de la Seda y su huerto

Declarado BIC por R.D. 22-05-81 (BOE 22-07-81).
Sobre una casona del siglo XV se estableció en 1492 el gremio de sederos, un oficio entonces en auge, gracias sobre todo a la inmigración de artesanos genoveses que trajeron a Valencia sus novedosas técnicas. Entre esa centuria y el siglo XVIII no dejó de extenderse por los campos valencianos el cultivo de la morera, destinado a alimentar los gusanos de seda, y la sedería llegó así a convertirse en la gran industria de la Valencia ilustrada. 3.800 telares se concentraban en aquella época en el sudeste de la ciudad, que significativamente recibió desde entonces el nombre del barrio de Velares o terciopelos. En 1686 el antiguo Gremio de Velares se convirtió, por un privilegio del rey Carlos II, en el Colegio del Arte Mayor de la Seda, la corporación más importante que une a los pequeños empresarios del sector.
El edificio consta de una fachada con puerta barroca de piedra trabajada, decorada en la parte superior por el capelo cardenalicio de San Jerónimo -patrón del colegio- en relieve. Este cuerpo enlaza, a la altura del piso principal, con un frontón curvo con el altorrelieve de dicho santo. A cada lado hay un balcón de hierro forjado y pavimentos de azulejos. Entrando a la izquierda se sube una escalera que conduce a la Sala de Juntas, donde podremos admirar el pavimento de azulejos del siglo XVIII con la alegoría de la Fama en el centro rodeado por las cuatro partes del mundo, que simbolizan la admiración universal por las sedes valencianas.

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Colegio del Arte Mayor de la Seda

Conjunto visigodo Iglesia-Cárcel San Vicente

Expediente incoado. Resolución 8-11-90 (DOGV 1440 de 11-12-90).
El edificio visigodo se corresponde con una capilla funeraria erguida en el siglo VI para albergar los restos mortales de algún prelado.
Está construida con una fábrica mixta de sillería (reutilizada) y mampostería, poniendo especial atención en el acabado exterior, en el que se utilizan encantados de mortero para señalar los sillares. El edificio se cubría con bóveda de cañón y cabe la posibilidad de que tuviera una segunda planta. En los pies de la nave se construyeron arcosolios para contrarrestar los empujes de la cubierta, probablemente usados a modo de capillas para disponer sarcófagos.
El crucero está separado de la nave y del presbiterio por una doble línea de canceles, realizados en piedra caliza finamente labrada y sostenidos por barroteras de mármol. En el centro del crucero se halló una tumba y, en su interior, los restos mortales de un individuo masculino de edad madura. Por la posición de los huesos y las características de éstos se llegó a la conclusión de que se trataba de una inhumación secundada, esto es, que el cuerpo fue sepultado en otro lugar y posteriormente se desenterró y trasladó a esta tumba. En el exterior del edificio, en cada una de las esquinas, hay tumbas en cista construidas con grandes fajas de piedra.
Este edificio formaba parte del conjunto episcopal, integrado además por la catedral, la cuña, una iglesia junta a ésta, un posible baptisterio y otras capilla gemela a la estudiada, así como una extensa necrópolis. Es muy probable que nuestro edificio estuviera comunicado con la catedral.
El SIAM, departamento municipal de arqueología dependiente del Servicio de Patrimonio Histórico, inició la excavación arqueológica en este lugar en 1989, con ocasión del derribo del inmueble que envolvía la llamada Cárcel de San Vicente.
En los niveles inferiores de la excavación se halló el Kardo máximo, prolongación de la Vía Augusta dentro de la ciudad. Asimismo fueron excavadas diversas estructuras de una domus recayente a esta calle, destacando la aparición de una pintura mural con una efigie del dios Mercurio.
Por encima de la vía se encontró un edificio de planta cruciforme, datado en época visigoda. Posteriormente se descubrió que se trataba de una capilla funeraria construida para alojar los restos de algún prelado, la cual formaría parte del conjunto episcopal, probablemente como un anejo de la catedral. Su estado de conservación era excelente e incluso uno de los lados del crucero conservaba la cubierta.
El espacio interior de la capilla se hallaba dividido en diferentes estancias mediante tabiques. A lo largo del proceso de excavación se llegó a la conclusión de que éstos se habían construido en época islámica para transformar el edificio en baños palatinos. A principios del siglo XI se amortizó esta fase, arrojando tierra y escombros dentro de la construcción. En los niveles de amortización se encontró una ingente cantidad de cerámicas decoradas y sin decorar, así como dos espléndidos jarros de bronce, un huevo de avestruz decorado, y un dínar fechado en 1007-1008.

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Cripta San Vicente
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Estación del Norte

Declarada BIC. Real Decreto. 1925/83, de 25 de mayo. BOE 12-07-83
Fue proyectada por Demetrio Ribes (1875-1921) entre 1906 y 1909, comenzando a prestar servicios el 8 de agosto de 1917. Se construyó sobre unos terrenos no urbanizados, aunque ya planteados según la trama del ensanche, en la zona próxima a la antigua puerta de Ruzafa. En 1909 se realiza igualmente un proyecto de urbanización de esta zona.
La Estación ocupa una superficie de 3.000.000 m2. El edificio es de planta rectangular con dos zonas claramente diferenciadas: el gran hangar, de planta igualmente rectangular y cerrado con estructura de arcos articulados de acero laminado, y el edificio de viajeros propiamente dicho, de planta en U y pilares independientes de la estructura del hangar. La planta baja está exclusivamente destinada el público, mientras que el entresuelo y primer piso se destinan a oficinas. Las fachadas están rítmicamente desarrolladas según módulos de un gran esquematismo formal. La fachada principal predominantemente horizontal, presenta unas torres laterales, que recuerdan, sin duda, la de la Lonja, con escasa altura y ritmos verticales en los entrepaños que no llegan a desequilibrar la horizontalidad general. El remate del edificio queda definido por estos cuerpos y por pináculos terminales de perfil aparentemente almenado. Estilísticamente este edificio puede ser relacionado con la secesión vienesa y especialmente con Otto Wagner, a cuya influencia se añadirían, por un lado reminiscencias del gótico perpendicular inglés junto con inicios de lo que más tarde sería el racionalismo. Por oposición a esta sobriedad estructural se superpone en las fachadas una profusa decoración de elementos cerámicos y temas inspirados en la agricultura valenciana. A estos elementos de claro valor simbólico se añade la repetición constante del escudo de la ciudad como remate de las marquesinas, así como elementos emblemáticos alusivos a la compañía de caminos y hiero del norte como la estrella de cinco puntas y el águila, símbolo de la velocidad, que remata el cuerpo central del edificio. La decoración es completada en el bloque central por dos mosaicos simétricamente colocados. El hall está decorado igualmente con cerámica vidriada.

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Estación del Norte

Hospital Viejo u Hospital de los Pobres Inocentes

Declarada BIC. Decreto 3483/1963, de 28 de noviembre (BOE 18-12-1963)
En la Edad Media la ciudad de Valencia contó con numerosos hospitales de modesta capacidad fundados por piadosos burgueses para el socorro de pobres y enfermos. En 1512 una sentencia de Fernando el Católico decretó la unificación de todos esos hospitales, creándose el Hospital General de Valencia, que se levantaría sobre el antiguo manicomio u Hospital de Inocents.
El edificio estuvo compuesto por dos enfermerías con planta de cruz, dos pisos y cimborrio en el centro, siguiendo un modelo que había surgido en el norte de Italia y que permitía separar a los enfermos según su sexo y sus dolencias, al tiempo que se podían controlar todas las salas desde el espacio central. El hospital de Valencia es el primero de España que siguió este práctico esquema. De su primera fase, anterior al gran incendio de 1545 sólo queda la portada que hoy se conserva exenta ante la entrada, pero la inmediata reconstrucción respetó el mismo plan, siguiendo las trazas de Gaspar Gregori. Hoy sólo queda en pie una de las dos enfermerías, puesta que la otra fue derribada en 1974 y apenas quedan de ella piezas sueltas por los jardines anexos. En la que hoy es Biblioteca Pública Provincial podemos ver cómo el estilo renacentista se aplica por primera vez no sólo a las formas decorativas, sino también a las estructuras arquitectónicas, de manera que los brazos de la cruz parecen basílicas con naves separadas por gruesas columnas, y el especio central, donde se oficiaba en tiempos la misa para los internos, tiene la forma de un templo octogonal cubierta por una gran cúpula.

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Hospital Viejo u Hospital de los Pobres Inocentes

Iglesia Catedral Basílica Metropolitana Santa María

Declarada BIC. Decreto Gaceta de Madrid 4-06-31.
La catedral de Valencia se edificó sobre la antigua mezquita mayor, colocándose la primera piedra en el año 1262. Su construcción se prolongó durante varios siglos por lo que en su obras pueden observarse elementos de época románica, gótica y barroca.
La puerta románica es la más antigua de las tres que tiene la catedral. es de destacar la decoración de las arquivoltas, con escenas del Antiguo Testamento, y las cabecillas esculpidas que asoman en la cornisa, que, según la tradición, representan los siete maridos y las siete mujeres que se encargaron de traer a Valencia, desde Lérida, setecientas doncellas como esposas para los primeros pobladores cristianos llegados en tiempos del rey Jaume I.
La puerta de los Apóstoles es de época gótica y en ella se representan imágenes de los doce apóstoles que le dan nombre, así como otras figuras de santos y ángeles músicos. Por encima, puede verse un gran rosetón con decoración de tracería cuyo motivo se conoce popularmente como el "Salomó de la Seu". Delante de esta portada se celebra cada jueves el Tribunal de las Aguas, institución de origen medieval que regula de palabra el uso de los riegos de la huerta.
A los pies de la catedral se alza el campanario conocido popularmente como el Miquelet por el nombre de su campana mayor -la "Miquel", de 10 Tn de peso, fundida en 1532-. Se construyó entre finales del siglo XIV y principios del XV, de acuerdo al proyecto de Andreu Julià, y en él intervino también Pere Balaguer, el arquitecto de las torres de Serranos. Tiene planta octogonal y mide 50,85 metros de altura, distancia idéntica de su perímetro. Se puede acceder a la torre por una escalera de caracol, que conduce hasta la terraza, desde donde se tiene una magnífica vista de la ciudad. De época renacentista son algunos espacios interiores y la galería de arcos de la cabecera.
De época barroca es la puerta de los Hierros -la que se abre a los pies del templo- que toma su nombre de la verja de cierre, obra del alemán Conrad Rufolf, muy original por su superficie curva. Se construyó con esta forma para adaptarse a la estrecha calle de Zaragoza que se extendía frente a ella antes de que se abriera la actual plaza de la Reina. La ondulación de la portada es una novedad en el barroco hispánico que imita formas de Italia ya en fechas tardías, pues fue alzada entre 1703 y 1741, y se adorna con estatuas de Francisco Vergara. También es barroco el revestimiento del presbiterio, proyectado por el aragonés Juan Bautista Pérez Castiel y ejecutado entre 1674 y 1682, recubriendo las estructuras góticas con bronces, jaspes y mármoles policromos que adoptan formas de hojarasca, conchas, victorias aladas, pilastras dobladas y columnas salomónicas con una cierta ordenación clasicista, pero que la harían aparecer como una gruta mágica en la liturgia barroca que se desarrollaba a luz de las velas.

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Catedral
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El Miquelet

Iglesia de los Santos Juanes o San Juan del Mercado

Declarada BIC. Decreto BOE 26-02-47.
La primitiva iglesia de Sant Joan Mercat se alzó en el arrabal de la ciudad conocido como la Boatella. De su antigua estructura gótica queda la nave y el gran óculo cegado, conocido como "la O de Sant Joan", que fue concebido como un gran rosetón en una de las fachadas.
En 1592 la iglesia sufrió un aparatoso incendio que obligó a una reconstrucción casi total a lo largo de los siglos XVII y XVIII. Destaca, por lo infrecuente, la amplia fachada del Mercado, concebida como un grandioso retablo de piedra sobre una terraza que domina la plaza frente a la Lonja, formando un conjunto urbanístico único. La preside la escultura de la Virgen del Rosario, obra en estuco de Jacopo Bertesi, y sobre ella se alza la torre del reloj, flanqueada por los dos Santos Juanes y coronada por el famoso "pardal de Sant Joan", la veleta a la que -según cuenta la tradición- se hacía mirar a los niños cuando sus humildes padres los abandonaban en la plaza. En la parte baja de la terraza se abren "les covetes de Sant Joan", semisótanos en lo que antaño se ubicaban chatarrerías y tiendas de viejo, parte de la historia viva de Valencia.
El interior del templo es de una desbordante imaginación barroca, con estatuas de Bertesi que representan a personajes de las Doce Tribus de Israel, y sobre todo el conjunto de los frescos que ejecutó Antonio Palomino en la bóveda.

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Iglesia de los Santos Juanes

Iglesia de San Agustín

Expediente incoado como BIC. Resolución D.G. BOE 16-04-80.
La Iglesia Parroquial de San Agustín y de Santa Catalina pertenecía a un primitivo convento de Agustinos fundado hacia 1272, erigido en el terreno denominado Pobla En-Mercer por donación hecha por el Rey D. Jaime I de Aragón al Fraile Agustino Fray Francisco de Salelles.
La Iglesia consta de una sola nave gótica de ocho tramos, muy oblongos, cubierta por una bóveda nervada entre arcos apuntados, los cuales (arcos y nervios) presentan la particularidad de apear solamente en ménsulas; la cabecera es poligonal y a ambos lados de la Nave se abren capillas entre contrafuertes a su vez por bóvedas sobre ojivas apeadas también sobre ménsulas. La mayor altura de la nave central sobre las bóvedas de las capillas laterales permite abrir ventanas al exterior que, al no recibir el peso de la nave central por medio de arbotantes, produce una sensación maciza y poco ligera.
El planeamiento de la Iglesia -como conventual- es románico pero el alzado es gótico del tipo llamado "mediterráneo" que, siguiendo el modelo languedociano de las Iglesias francesas de Albi y Toulouse se difundió ampliamente en Cataluña, Aragón y el Reino de Valencia. Su característica fundamental es la sobriedad ornamental y estructural, la amplitud de la nave única y la inserción de capillas entre los contrafuertes laterales.
La Iglesia se recubrió totalmente según las directrices del estilo barroco. Después de la Guerra de la Independiencia, en 1815, al ser purificada tras las profanaciones sufridas durante la Guerra se la despojó de la decoración barroca, dejando una mezcla desordenada de estilos ornamentales pero con cierto sabor de purismo clásico. En 1902 se derribó el convento que había sido destinado a presidio desde la desamortización.
A partir de 1940 se comenzó la obra de restauración del primitivo edificio gótico.
La portada recayente a la nave central ha sido trazada en época reciente, al repristinar el templo, tanto en su aparejo como en los ventanales ojivales y en el rosetón superior.

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Iglesia de San Agustín
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Iglesia de San Agustín

Iglesia de San Esteban

Declarada BIC. Decreto 14-09-56 (BOE 13.10.56)
Edificada sobre una antigua mezquita, la iglesia de San Esteban tiene la planta típica de las iglesias parroquiales valencianas de época gótica, con una sola nave y capillas entre los contrafuertes. Sin embargo el templo fue profundamente alterado en estilo barroco durante el siglo XVII. Su aspecto externo es muy sobrio, destacando los contrafuertes rematados por gárgolas que sobresalen por encima de la pared lisa, la sencilla puerta que da a la plaza de San Esteban, y el campanario que se alza a los pies.
Si entramos nos sorprenderá, en cambio, su recargada decoración de yeserías y esgrafiados. A diferencia de otras iglesias barrocas valencianas en la de San Esteban no se recubrieron las bóvedas de crucería, que se levantaron de nuevo en el siglo XVII entre arcos de medio punto. La decoración se organiza mediante pilastras de yeso entre los arcos de las capillas que sostienen un entablamento, todo recubierto de formas vegetales y de angelotes. El fondo en cambio se pintó de colores, sobre todo de azul, dibujándose sobre él un esgrafiado blanco con ondulantes formas vegetales.
San Esteban era la iglesia de los notarios, y su cofradía patrocinó en 1682 la construcción de las capillas de los pies, con la pila bautismal de San Vicente Ferrer y San Luis Beltrán en el centro, lugar preferido de los valencianos para bautizar a sus hijos, y donde se representa por Pascua el bautismo del santo.

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Iglesia de San Esteban

Iglesia del Santísimo Cristo del Salvador

Expediente incoado. Resolución BOE 13-01-83.
Consagrada por el arzobispo de Tarragona, Pedro de Albalat, en 1238, fue esta parroquia una de las diez erigidas en aquella fecha sobre igual número de antiguas mezquitas en el interior de la ciudad árabe.
Toda la historia de esta parroquia va unida indefectiblemente a la imagen de su cristo titular, cuyo origen legendario está ampliamente recogido.
Se consagró como parroquia con el título del Salvador, iniciándose la veneración de la imagen milagrosa que se acrecentó grandemente al averiguarse que se trataba del Cristo de Berito, arrojado al mar por los musulmanes, al entrar victoriosos en aquella ciudad.
La historia constructiva del edificio, dilatada igualmente, como en otros antiguos templos de la ciudad, en un amplio período temporal, conlleva cierta complejidad por la falta hasta la fecha de datos documentales precisos.
Su primitiva creación, no era más que la misma mezquita convertida en parroquia, la cual debió ser tempranamente sustituida por una nueva construcción, según se desprende del dato consignado en un documento catedralicio de 1276, a tenor del cual en aquella remota fecha sólo la parroquia de Santo Tomás conservaba todavía el carácter de mezquita, habiéndose levantado ya todas las demás de nueva planta.
De 1377 debe datar su campanario seudorrománico, de estructura cúbica y con serie de vanos pareados con arcos de medio punto.
Entre 1538, año en que el 18 de noviembre se puso la primera piedra al cabo del altar mayor por el obispo auxiliar de Valencia, Francisco Estanya, a 1549, se reedificó gran parte de la iglesia, hasta el punto de que la mayor parte de su estructura arquitéctonica actual data de aquella época, correspondiendo a la misma casi toda su fábrica exterior con sus portadas de acceso.
Sobre 1670 quedó recubierta la iglesia por un suntuoso enlucido barroco.
La configuración actual del templo, con gran unidad de estilo neoclásico, no se logró sino con la última e importante renovación de 1826-29, obra del arquitecto valenciano Manuel Fornés y Gurrea (1777/8-1856) reconstruyéndose entonces de nueva planta el presbiterio y altar mayor. El estucado y dorado de talla no se concluyó enteramente hasta 1870, habiéndose añadido adornos de relieve dorados en el friso de la cornisa y otros planos.
La Iglesia forma un vasto rectángulo, de 36 y 13 m., de una sola nave y sin crucero, estando dividida en seis tramos oblongos. El situado a los pies del templo, que se concibe a manera de zaguán o pórtico, se ve invadido por un amplio coro elevado, separado de la nave por un muro que se encuentra horadado por tres amplísimos vanos que adaptan su contorno al del abovedamiento, sustentado en el centro por dos columnas exentas, que indican el arranque del pasillo central. Entre los arcos formeros de medio punto que dan acceso a las capillas se insertan sobre zócalo de mármol negro dieciseis soberbias columnas adosadas de jaspe rojo y capiteles corintios dorados, aparte de las dos exentas que sustentan el coro y las de la capilla mayor todas con las mismas características. Encima de éstas, por todo el ámbito del templo transcurre un entablamento formado por un arquitrabe de triple fascia, el elegante friso recorrido por roleos de acanto en relieve dorado, y cornisamientos con sus correspondientes fajas de ovas y dentículos. La cubrición se efectua con bóveda de cañón con lunetos, englobando estos últimos vanos semicirculares.


Iglesia del Santísimo Cristo del Salvador

Expediente incoado. Resolución BOE 13-01--83.
Consagrada por el arzobispo de Tarragona, Pedro de Albalat, en 1238, fue esta parroquia una de las diez erigidas en aquellas fecha sobre igual número de antiguas mezquitas en el interior de la ciudad árabe.
Toda la historia de esta parroquia va unida indefectiblemente a la imagen de su cristo titular, cuyo origen legendario está ampliamente recogido.
Se consagró como parroquia con el título del Salvador, iniciándose la veneración de la imagen milagrosa que se acrecentó grandemente al averiguarse que se trataba del Cristo de Berito, arrojado al mar por los musulmanes, al entrar victoriosos en aquella ciudad.
La historia constructiva del edificio, dilatada igualmente, como en otros antiguos templos de la ciudad, en un amplio período temporal, conlleva cierta complejidad por la falta hasta la fecha de datos documentales precisos.
Su primitiva fábrica no era más que la misma mezquita convertida en parroquia, la cual debió ser tempranamente sustituida por una nueva construcción, según se desprende del dato consignado en un documento catedralicio de 1276, a tenor del cual en aquella remota fecha sólo la parroquia de Santo Tomás conservaba todavía el carácter de mezquita, habiéndose levantado ya todas las demás de nueva planta.
De 1377 debe datar su campanario seudorrománico, estructura cúbica y con serie de vanos pareados con arcos de medio punto.
Entre 1538, año en que el 18 de noviembre se puso la primera piedra al cabo del altar mayor por el obispo auxiliar de Valencia, Francisco Estanya, a 1549, se reedificó gran parte de la iglesia, hasta el punto de que la mayor parte de su estructura arquitectónica actual data de aquella época, correspondiendo a la misma casi toda su fábrica exterior con sus portadas de acceso.
Sobre 1670 quedó recubierta la iglesia por un suntuoso enlucido barroco.
La configuración actual del templo, con gran unidad de estilo neoclásico, no se logró sino con la última e importante renovación de 1826-29, obra del arquitecto valenciano Manuel Fornés y Gurrea (1777/8-1856) reconstruyéndose entonces de nueva planta el presbiterio y altar mayor. El estucado y dorado de talla no se concluyó enteramente hasta 1870, habiéndose añadido adornos de relievedorados en el friso de la cornisa y otros planos.
La Iglesia forma un vasto rectángulo, de 36 y 13 m., de una sola nave y sin crucero, estando dividida en seis tramos oblongos. El situado a los pies del templo, que se concibe a manera de zaguán o pórtico, se ve invadido por un amplio coro elevado, separado de la nave por un muro que se encuentra horadado por tres amplísimos vanos que adaptan su contorno al del abovedamiento, sustentado en el centro por dos columnas exentas, que indican el arranque del pasillo central. Entre los arcos formeros de medio punto que dan acceso a las capillas se insertan sobre zócalo de mármol negro dieciseis soberbias columnas adosadas de jaspe rojo y capiteles corintios dorados, aparte de las dos exentas que sustentan el coro y las de la capilla mayor todas con las mismas características. Encima de éstas, por todo el ámbito del templo transcurre un entablamento formado por un arquitrabe de triple fascia, el elegante friso recorrido por roleos de acanto en relieve dorado, y cornisamientos con sus correspondientes fajas de ovas y dentículos. La cubrición se efectua con bóveda de cañón con lunetos, englobando estos útlimos vanos semicirculares.

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Iglesia del Santísimo Cristo del Salvador

Iglesia Escuelas Pías

Declarada BIC. R.D. 1511/82 (BOE 12.07.82).
La Iglesia de las Escuelas Pías de Valencia constituye una empresa por varios conceptos representativa del momento arquitectónico que la ciudad de Valencia vive en el último tercio del siglo XVIII. Tanto por la composición de la fachada, alzado interior y planta como por los arquitectos que participan en su construcción, la Iglesia de las Escuelas Pías se erige en un inmejorable ejemplo para apreciar la inflexión clásica que la creación de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos -a través de sus directores de arquitectura - motiva en el desenvolvimiento del barroco clasicista imperante desde mediados del siglo XVIII en Valencia.
El esquematismo lineal con que se resaltan los componentes del orden dórico o la misma intencionalidad escenográfica que resulta de su adaptación a una superficie circular, entronca el primer cuerpo de la iglesia de las Escuelas Pías con fuentes barrocas originales y cultas, donde los efectos de dinamismo y movimiento de la planta se combinan con una respetuosa sintaxis clásica.
Siete de estos espacios están destinados a capillas y constan de altares formados por dos columnas corintias sobre pedestales y frontones circulares o triangulares alternados.
Los tres espacios restantes que se configuran entre los machones de la iglesa están destinados a entradas -una colegial y otra de acceso desde la calle- y al altar mayor. Este último, situados enfrente de la puerta, es de mayores dimensiones que el resto y articula el primer cuerpo con el segundo. Flanqueado por dos columnas corintias pareadas exentas y con retropilastras a cada lado, así como trozos de entablamiento resaltado, su composición guarda un gran parecido con la del Panteón romano de Agripa.
A través de un arco rebajado que penetra el segundo piso se abre la capilla mayor con pilastras corintias estriadas, entablamento y bóveda de cuarto de esfera con fresco. El altar mayor consta de cuatro columnas, dos de ellas resaltadas con frontis triangular, destacando los mármoles y adornos dorados de sus bases, planos, mesa y entablamento.
El segundo cuerpo, de menor altura que el primero y circuido por una baranda de hierro que asienta sobre un estrecho andito, acoge tribunas entre los espacios dejados por los machones, comunicándose todo el conjunto por estrechos pasos abiertos en éstos. El ritmo vertical impuesto en el primer cuerpo por las columnas corintias pareadas se mantiene en el segundo, pero cambia radicalmente la composición de sus intercolumnios. Las arcuaciones de aquél dan paso a rígidas composiciones adinteladas en éste.
El tercer cuerpo, tras el que se voltea la cúpula, sigue guardando una proporción y una distribución similares a la del Panteón. Cerrado por una barandilla metálica y un estrecho andito, organiza su superficie con diez ventanas rectangulares que cargan sobre las tribunas del piso inferior, nichos en los machones y recuadros decorativos en los espacios intermedios.
De la cornisa del último cuerpo arranca la cúpula semiesférica marcada con su intradós por veinte nervios pareados. Sobre el anillo superior de la cúpula se eleva la linterna dividida en diez segmentos con ventanas. Exteriormente la cúpula presenta en su base un perfil alabeado apoyando sobre tambor circular de escasa altura. Tanto la cúpula como la linterna se cubren con teja azul resaltando los nervios con teja blanca.
Tanto la idea de un mausoleo erigido para perpetuar la memoria de los escolapios ilustres como las alusiones al carácter docente de la orden -patentes en el contenido de las frases latinas de los frisos de los dos primeros cuerpos-, constituyen una exaltación de la orden escolapia. Desde un punto de vista arquitectónico tiene gran interés el claro sentido humanista y clásico con que se resuelve esta idea a través de una estructura circular abovedada a modo de martyria con una composición interior que, en numerosos aspectos, guarda grandes paralelismos con la del Panteón de Roma, prototipo por excelencia de tumbas y mausoleos desde la Antigüedad clásica. Buena prueba de este carácter apuntado es que durante las primeras décadas del siglo XIX la iglesia de las Escuelas Pías fue el marco escenográfico preferido por las instituciones valencianas para celebrar -exequias con motivo de la muerte de personajes regios e ilustres, en donde catafalcos, pebeteros dorados, jeroglíficos con atributos mortuorios, doseles y terciopelos negros, cobraban una especial solemnidad sepulcral dentro del espacio circular del templo.
La fachada principal de la iglesia, cuya disposición aparece forzada por la línea de la calle Carniceros a la que recae, guarda una composición frecuente en la arquitectura conventual madrileña del siglo XVIII conocida con el nombre de iglesia-bloque al formar iglesia y covento en un todo compacto.
Sin embargo, la fachada de las Escuelas Pías, flanqueada por dos cuerpos levemente resaltado, tiene una composición deudora del modelo contrarreformista derivado de la iglesia del Gesú, que en Valencia alcanzó una gran difusión durante el segundo tercio del siglo XVIII.
La fachada, de 33,97 metros de extensión y 24,91 de altura, consta de dos cuerpos de desigual altura, compartimentados en cinco calles por órdenes de arquitectura a través de diez pilastras en cada uno, de orden jónico la del primero y del corintio las del segundo.
A la derecha de la fachada, sobre uno de los cuerpos que la flanquean, se alza el campanario. El cuerpo de campanas presenta por cada lado arco flanqueado por pilastras pareadas de orden dórico, entablamento con ménsulas, y antepecho con jarrones. El segundo cuerpo, constituido por el remate que eleva la linterna, se diferencia de otros campanarios similares del siglo XVIII por el enorme protagonismo que adquieren los pilares unidos por arcos a modo de contrafuertes diagonales, sirviendo de realce a la linterna con volutas angulares y cubierta de teja.

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Iglesia Escuelas Pías

Iglesia Nuestra Señora Misericordia Barrio de Campanar

Expediente incoado como BIC. Resolución DOGV 14-05-92 y BOE 02-05-92.
La Iglesia ocupa un extremo del rectángulo que describe su plaza principal. Se trata de un antiguo y pequeño pueblecito que fue absorbido por la urbe en 1897. Su nombre obedece, tal vez, a su esbelto campanario. La Iglesia es de tres naves sin crucero, la central más alta que las laterales y cubierta con bóveda de medio cañón con lunetos, apoyada en arcos fajones y que se prolonga, incluyendo el presbiterio, en una planta rectangular, las dos naves laterales, que albergan capillas entre pilastras sobre las que apean los arcos fajones, se cubren por bóvedas vaidas.
La decoración en conjunto está muy remozada desde 1940 pero mantiene excelentemente el estilo barroco primitivo, con estucos blancos y grises alternando con los dorados retoques de las cornisas y claves de los arcos, listeles de las bóvedas y capiteles corintios de las pilastras. Todos los retablos datan de 1950, presentando una unidad de estilo muy lograda, puesto que a la composición de hornacinas flanqueadas por columnas salomónicas se une el colorido límpio y dorado característico.
El retablo mayor, de escayola sobredorada, es actual pero sigue el estilo barroco; se compone de tres cuerpos, destacando en el primero las puertas del trasaltar con pinturas que representan a San Pedro y San Pablo, de tamaño natural y esmerado realismo.
La capilla de la comunión, situada a este mismo lado, junto al presbiterio, es un amplio recinto de planta rectangular dividido en dos tramos: vestíbulo y cuerpo principal. Este se cubre por cúpula sobre pechinas y alto tambor decorado con símbolos marianos pintados al fresco, así como una curiosa perspectiva ilusionista de falsa linterna.
La portada de la Iglesia es adintelada, sencilla, con columnas adosadas sobre alto basamento y frontón partido donde se sitúa una pequeña imagen de la titular. La Torre, situada a los pies, en el lado del evangelio, es de planta cuadrada y consta de tres cuerpos con airoso remate de campanas poligonal.
La Iglesia está enclavada en el conjunto urbano que supone la plaza del poblado, casi cuadrada, cuyos lados lo forman una serie de casas típicas valencianas que datan de fines del siglo XIX.


Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. del Pilar y San Lorenzo

Declarada BIC. R.D. 2677/82 (BOE 27-10-82).
El Real Convento de Nuestra Señora del Pilar de Religiosos Dominicos tuvo su origen en 1611. Debía estar compuesto por doce religiosos predicadores y confesores que atenderían los últimos momentos de los ajusticiados y de los enfermos del hospital, situado en zona muy próxima.
Entre 1667 y 1730 se realizó la edificación de la Iglesia, de una gran nave cubierta con bóveda de medio cañón rebajado, capillas entre los contrafuertes y cúpula sobre pechinas en el crucero. La fachada principal del templo se resuelve en un imafronte de ondulado perfil en su remate, adornado con pináculo central y bolas a los extremos.
La torre campanario, de escasa altura y planta rectangular, consta de tres cuerpos. El de las campanas se adorna con balaustradas, uno o dos ventanales por lado, de arco de medio punto trasdosado. La terraza se decora con amplia cornisa y cuatro pináculos. El interior de la Iglesia destaca por su buena conservación, presentando en toda su pureza una decoración barroca a base de rosetas, plafones y escayolas profusamente doradas, lo que contrasta finamente con el blanco de los paramentos y bóvedas. Tan elegante conjunto se completa con un gran zócalo de azulejería del siglo XVIII, decorado con temas florales e historiados.

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Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. del Pilar

Iglesia Parroquial de San Martín y San Antonio

Declarado BIC. R.D. 528/83 (BOE 15-03-83).
La antigüedad de la parroquia de San Martín se remonta a la época de la conquista de la ciudad de Valencia por las tropas de Jaime I, el Conquistador.
El culto que desde el siglo XIV, se profesaba en esta iglesia a San Antonio Abad, hizo surgir la falsa creencia de que la parroquia había sido consagrada primitivamente bajo la advocación de este Santo, adoptando posteriormente la de San Martín.
En la documentación existente sobre la parroquia es frecuente encontrar a la iglesia a partir de la segunda mitad del siglo XVII, mencionada bajo los dos titulares, aunque no sería hasta el año 1902, cuando el templo fue definitivamente consagrado con la advocación completa de San Martín obispo y San Antonio Abad.
Su fábrica actual con ampliaciones y reconstrucciones posteriores corresponde a las obras de 1372 a 1401, en las que se aprovechó para la ampliación del templo el espacio ocupado por un antiguo azucach, otorgado graciosamente a la parroquia por el Consejo general de la ciudad en 1372.
La construcción gótica presenta un tipo de planta longitudinal, uninave, sin crucero, con la particularidad de su irregularidad, en forma trapezoidal, pues sólo el muro del Evangelio es paralelo al eje del templo, estando un ángulo el occidental y meridional que se adaptan al trazado de las calles que las bordean, especialmente al oeste, la calle de San Vicente, cuya antigüedad excede a la de la iglesia, al tratarse de una antigua vía romana en el lado donde asoma el edificio parroquial.
En el transcurso de los siglos XVI al XVIII, el templo sufrió importantes obras que cambiaron la fisonomía de la construcción primitiva, sobre todo al interior, y en parte también en el exterior. En el siglo XVI, tuvo lugar la construcción de la actual cabecera del templo a costa de una casa colindante derribada a tal efecto.
El presbiterio se cubrió interiormente con una bóveda de horno, que arranca de un gran cornisamento en el que se incluye un friso renacentista decorado con mensulones foliados alternando con las cabezas de los Apóstoles, y que se acopla a la estructura poligonal de éste, decorando su intradós con casetones clásicos en los que se insertan relieves figurativos, y abriendo en lo alto una linterna, cual si se de cúpula se tratara.
Durante los años de la renovación de la iglesia se dotó a todas las capillas laterales de una nueva cubrición totalmente falsa en forma de casquete más o menos ovoidal, según los casos, simulando cupulines, en cuyo intradós se abren pequeños lunetos que engloban círculos pintados figurando óculos.

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Iglesia Parroquial de San Martín

Iglesia Parroquial Santo Tomás y San Felipe Neri

Declarada BIC. R.D. 556/82 (BOE 18-03-82).
La Iglesia de Santo Tomás y San Felipe Neri es también llamada Iglesia de la Congregación, porque formó parte de la casa conventual erigida por la Congregación Oratoniana de San Felipe Neri sobre la antigua parroquia de Santo Tomás. Tras la desamortización el resto del complejo conventual fue demolido y sólo quedó el templo.
La Iglesia se construyó entre 1727 y 1736 y en ella plasmó sus ideas clasicistas el arquitecto y matemático valenciano Tomás Vicente Tosca, autor también del más conocido y riguroso plano histórico de la ciudad, datado a principios del siglo XVIII.
El edificio está inspirado en modelos barrocos de Roma, reconocibles especialmente en la amplia fachada. Construida de ladrillo rojo con elementos de piedra en resalte, sigue la forma de la iglesia romana del Gesú y está formada por dos cuerpos: uno inferior más ancho coronado por un entablamento y con un arco rebajado sobre la puerta, y otro superior más estrecho, que corresponde sólo a la nave central, se remata por un frontón triangular y dispone a sus lados dos grandes volutas. Pilastras, ménsulas y estatuas componen una imagen muy clásica que se completa con el campanario y su curioso reloj de sol dieciochesco. Si entramos, observaremos un templo de planta de cruz latina, con una corta nave cubierta con una bóveda de cañón con lunetos entre capillas laterales coronadas por pequeñas cúpulas. Tiene además un amplio crucero sobre el que se alza un gran cúpula y contiene ricos fondos pictóricos, con lienzos de Vergara, Espinosa o Vicente López.

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Iglesia Parroquial Santo Tomás y San Felipe Neri

Iglesia San Juan de la Cruz (antes Iglesia San Andrés)

Declarada BIC. Decreto BOE 24-04-42).
La Iglesia de San Juan de la Cruz era antiguamente la iglesia parroquial de San Andrés, una de las primeras que se fundó tras la conquista de Jaime I, sobre una antigua mezquita. Su configuración actual data sin embargo de entre 1602 y 1615 y su primera piedra la puso el Patriarca y arzobispo de Valencia Juan de Ribera. Es una iglesia de una sola nave con capillas entre los contrafuertes y cabecera poligonal. En su fachada los elementos decorativos se concentran especialmente en la puerta, mientras que el resto es un muro liso de ladrillo sobre zócalo de piedra rematado por una balaustrada con bolas. A los lados se abrían dos pequeñas capillas uno de cuyos arcosolios es aún hoy visible. La portada es ya de finales del siglo XVII y destaca por el uso de columnas salomónicas y de ménsulas laterales sobre las que parecen deslizarse dos figuras femeninas. El edículo superior estaba presidido por una estatua de San Andrés de la que hoy sólo quedan las trazas de su cruz con su característica forma de aspa.
Lo más destacado es, no obstante, la decoración rococó de su interior, obras de Hipólito Rovira y de su discípulo Luis Domingo en la segunda mitad del siglo XVIII. Realizada en estuco, pero trabajado con una calidad excepcional, las recargadas formas plenas de ángeles, telas y vegetación parecen trepar por las paredes.

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Iglesia San Juan de la Cruz

Iglesia San Nicolás de Bari y San Pedro Mártir

Declarada BIC. R.D. BOE 10-08-81.
La iglesia de San Nicolás de Bari y San Pedro Mártir es probablemente el mejor ejemplo de convivencia de un templo de estructura gótica con su decoración barroca que encontraremos en Valencia. Fue una de las primeras iglesia parroquiales fundadas después de la conquista cristiana, y presenta la planta habitual de una sola nave con seis capillas entre los contrafuertes y cabecera poligonal. De su pasado gótico aún conserva la sencilla puerta de los pies, construida en la segunda mitad del siglo XV, con arquivoltas y un rosetón por encima de ella con un plato de carne en relieve, aludiendo a un milagro de San Nicolás. A la derecha de esta portada hay una capilla exterior cerrada con una verja que se llama del fossar, porque allí estaba antes el cementerio parroquial. La otra puerta, que da a la plaza de San Nicolás, es sin embargo una recreación neogótica del siglo XIX, y por ella accedemos al interior, donde nos sorprenderá la fastuosa decoración barroca, atribuida a Juan Pérez Castiel y ejecutada entre 1690 y 1693, y sobre todo las pinturas al fresco diseñadas por Antonio Palomino y realizadas por Dionís Vidal, quien recubrió las bóvedas góticas con escenas de la vida de San Nicolás de Bari y de San Pedro Mártir de Verona, junto con Virtudes y Alegorías en arriesgados escorzos. Es de destacar también las riquezas de los retablos de las capillas, donde encontraremos obras de Joan de Joanes, Yánez de la Almedina, Espinosa o Vergara.
Los alrededores de la iglesia tienen aún el sabor de la trama urbana antigua, de callejuelas tortuosas y plazas recoletas, por las que vale la pena deambular plácidamente, dejando que asomen a nuestro paso edificios históricos y rincones de regusto popular.

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Iglesia San Nicolás de Bari y San Pedro Mártir

Iglesia y Convento de Santo Domingo

Declarada BIC. Decreto Gaceta Madrid 4-06-31.
Del primitivo convento de dominicos fundado en 1239 sobre terrenos concedidos por el rey Don Jaime nada subsiste; la primitiva iglesia fue sustituida por otra más amplia en 1250 y ésta a su vez fue derribada a principios del siglo XIX. El hermoso claustro gótico, el resto arquitectónico más antiguo, comenzó a construirse hacia 1300, no siendo mucho más tardía la monumental aula capitular. Otra estancia conservada íntegra, la capilla de los Reyes, data de 1431, y el refectorio, últimamente repristinado, destinado a sala de recepciones, se comenzó a construir en 1560. De finales del siglo XVI es la portada en forma de retablo y el claustro inmediato que precedían a la iglesia, siendo ya de la segunda mital del siglo XVIII la capilla de San Vicente Ferrer y aún más moderno, de principios del siglo XIX, la fachada principal del edificio conventual, parcialmente alterada al ser destinado éste a Capitanía General.
En la galería de levante se abre además el aula capitular, magnífica estancia abovedada cuya construcción data como se ha dicho de principios del siglo XIV. Constituye este recinto una sala cuadrada de doce metros por lado cuya bóveda de nervadura descansa sobre cuatro columnas centrales; los haces fasciculados de estas columnas se prolongan efectivamente en forma de palmera en los propios nervios de la bóveda de nervadura descansa sbore cuatro columnas centrales; los haces fasciculados de estas columnas se prolongan efectivamente en forma de palmera en los propios nervicios de la bóveda, produciendo un efecto de ingravidez y ligereza bien notable. Se accede a esta sala capitular a través de un arco apuntado decorado con calada tracería similar a la de los ventanales, éstos divididos por estilizados maineles.
La iglesia conventual que, como se ha señalado, sustituyó a la primitiva por muy reducida, hubo de ser derribada a su vez por peligro de ruina; la tercera iglesia, de grandiosas proporciones, construida conforme al modelo gótico occitano de planta uninave y capillas laterales, fue comenzada a construir en 1382. De tan espacioso templo sólo resta por desgracia la capilla de San Vicente, bellamente neoclásica, prolongada y renovada en el siglo XVIII. La repristinación en esta capilla del tramo de los pies ha puesto al descubierto recientemente la estructura gótica -nervios y arcos fajones helicoidales- de una mínima parte de la nave del templo conventual, derribado casi en su totalidad en 1812.
Se mantiene íntegra, en cambio, la capilla de los Santos Reyes, comenzada a construir en 1431 a expensas de Alfonso el Magnánimo y concluida en 1436 por Juan II. La singular cubrición de este noble recinto mediante bóveda de crucería anervada le otorga un interés excepcional, insólito; consta esta bóveda de tres tramos, oblongos los dos primeros y exagonal el recayente al presbiterio pues, aunque de planta rectangular la capilla, sendas trompas a cada ángulo del muro testero permite tan ingeniosa transición espacial.
La capilla de los Reyes, comunicada con la capilla de San Vicente, tiene acceso propio a través del claustro renacentista; consiste dicha entrada en un pórtico apuntado con doble arquivolta sobre columnas pareadas en cuyo tímpano se ostentan las armas de Alfonso el Magnánimo.
Destaca de esta estancia su portada, entre gótica y renacentista, la cubierta abovedada también sin nervios y la doble escalera helicoidal, carente de eje de piedra, que comunica con la terraza, escalera ésta sumamente ingeniosa por permitir el subir y bajar simultáneamente dos personas sin cruzarse.
Concluidas las partes esenciales del convento se acometió la construcción del patio de ingreso al templo y de la respectiva fachada exterior. Consiste ésta en un imafronte en forma de retablo dividido en dos cuerpos.
El campanario fue construido en 1640 sobre parte de la bóveda de la sacristía de la capilla de los Reyes; es de planta cuadrada y consta de un cuerpo inferior más ancho terminado en balaustrada, cuerpo de las campanas con dobles columnas pareadas de orden toscano a cada lado de los ventanales, y terraza con balaustrada decorada con dieciséis pináculos sobre la que se alza un edículo con frontones sobre sus cuatro vanos y cupulín; este templete fue construido en 1755 y, tras su derribo, en 1810, fue rehecho en 1955 con motivo del V centenario de la canonización de San Vicente Ferrer bajo la dirección del arquitecto A. Ferrant.
Paralelamente a la construcción del campanario fue construida la sacristía mayor, vasta sala abovedada situada entre el aula capitular y el lienzo norte del claustro, y que, como ésta, ha sido objeto de repristinación reciente por su fachada posterior, visible en la actualidad desde el Paseo de la Ciudadela.

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Iglesia y Convento de Santo Domingo

Jardín Botánico

Expediente incoado. R. 23-11-1982 (BOE 31-01-1983).
El Jardín Botánico de la Universidad de Valencia tiene su origen en un huerto para la enseñanza de la botánica o hort de simples que se creó durante el siglo XVI, aunque desconocemos su emplazamiento original. En el siglo XVIII, con la llegada de las ideas de la Ilustración y el apoyo de ciertas organizaciones como la Real Sociedad Económica de Amigos del País, se instaló el nuevo jardín, más adaptado a los avances científicos, en el llamado huerto Tramoyeres, extramuros de la calle de Quart. Pero los trabajos en él no comenzarían hasta 1803, bajo la dirección del rector Vicent Blasco. Su época de esplendor le llegó bajo la dirección del catedrático de Botánica Félix Pizcueta, entre 1829 y 1863, quien mejoró las colecciones y permitió la aclimatación de plantas exóticas. Poco después se amplió el jardín hacia el Paseo de la Pechina, se construyó el invernadero de la Balsa y a finales del siglo XIX se construyó el gran umbráculo, obra del arquitecto Artura Mélida. Hoy cuenta con una importante colección botánica, con unas tres mil especies de árboles y plantas provenientes de los cinco continentes, destacando la colección de palmeras y árboles tropicales o la de cactus y otras plantas del desierto.

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Jardín Botánico

Jardines de Monforte

Declarados BIC. Decreto 30/05/1941.
El artístico trazado de este jardín, de corte neoclásico; la abundancia de estatuas de mármol que lo adornan, en número de treinta y tres; la serie de estanques y surtidores, detalles arquitectónicos y el mismo pabellón de descanso justifican plenamente su condición oficial de "jardín artístico", declarado como tal por Decreto de 30 de mayo de 1941.
Se accede al mismo atravesando el zaguán del pabellón, cuya planta baja comunica directamente a una plazoleta de forma semicircular cerrada por barandal de hierro adornada con bustos de filósofos sobre pedestales. Dicha plazoleta da paso a artística portada neoclásica, exenta, flanqueada por dos leones de mármol, obra de José Bellver para la escalinata del Congreso de los Diputados, en Madrid, donde no llegaron a colocarse.
Tiene este jardín otro acceso por la galería porticada del pabellón o palacete, la cual comunica a un parque rectangular, en desnivel, circundado por muretes ornados con "alfabeguers" de Alcora. Lo más vistoso de este recinto son los juegos de agua de la alberca y de los dos graciosos estanques de los ángulos, con grupos escultóricos de amorcillos en los respectivos surtidores, sobre pedestales de pechinas.
Fueron restaurados con motivo de la declaración oficial de jardín artístico.
En consonancia con el carácter señorial del jardín se conserva el pabellón de recreo, especie de palacete construido a iniciativa del propio Marqués de San Juan, y cuya puerta es paso obligado, y único, al jardín. A la izquierda del zaguán una escalinata cuyas paredes se decoran con nueve figuras femeninas pintadas al temple y otros tantos medallones con amorcillos, conduce al piso principal, con varias estancias en torno a una central, porticada en estilo neopalladiano, cubierta con bóveda octogonal sobre pechinas, en cuyos segmentos aparecen pintadas diversas alegorías. Desde los balcones de este piso o desde la terraza abalaustrada se contemplan interesantes panorámicas de tan suntuoso jardín, que recibe el nombre de Monforte por haber pasado a la familia de este apellido a la muerte del Marqués de San Juan, su creador, fallecido en 1871.

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Jardines de Monforte

Lonja de la Seda

Declarada BIC. Decreto 3-06-1931 (G.M. 4-06-31).
La lonja de Valencia es uno de los edificios emblemáticos de la ciudad, pieza maestra de la arquitectura civil gótica. Se comenzó a construir en 1483 según el proyecto del maestro Pere Compte. El conjunto está formado por tres cuerpos que, observados desde la plaza del Mercado, comprenderían primero el salón de contratación seguido del torreón central y, a su izquierda, el Consolat del Mar.
El salón Columnario o Sala de Contratación se inició en 1483 y consta de una gran sala dividida en tres naves longitudinales por columnas helicoidales. El edificio está concebido como un templo al comercio y presenta un marcado carácter simbólico, en el que se ha querido ver la representación del paraíso en el que las columnas serían los árboles y las cúpulas representarían la cúpula celeste. El municipio instaló aquí la "taula de canvis" para realizar las operaciones bancarias del momento.
La torre central consta de planta baja y dos pisos altos, que en origen se dedicaban a cárcel de los mercaderes declarados en quiebra.
Completa el conjunto el edificio del Consolar del Mar, construido en el año 1498 bajo la dirección de Pere Compte quien falleció sin verlo concluido. Varios maestros continuaron las obras después de su muerte, finalizándolas en 1548. Es de destacar en la parte alta de la fachada recayente en la plaza del Mercado la galería corrida de arcos y los cuarenta medallones representando el busto de emperadores romanos y personajes ilustres, todo ello de época renacentista. Para observar mejor estos detalles hay que situarse en la acera de enfrente, junto a la iglesia de los Santos Juanes, donde dispondrá de una mejor perspectiva del conjunto.

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Lonja de la Seda
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Lonja de la Seda
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Lonja de la Seda
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Lonja de la Seda

Mercado Central

Expediente incoado. Resolución 08/07/1983 (BOE de 14-09-83).
En 1261 se tiene noticia de su emplazamiento junto a la muralla, cerca de la puerta de la Boatella y la Iglesia de los Santos Juanes. Al principio, tiene carácter de feria los jueves de cada semana, lo cual explica su emplazamiento fuera de la muralla en relación con otros mercados ubicados en el interior, como el existente en la plaza de la Almoina. Pronto se hizo diario y por fin central, cuando en virtud del ensanche de 1356 quedó dentro de los muros. Hasta el siglo XX fue siempre un conjunto de tenderetes que debían ser colocados y desmontados diariamente, acusando una falta de higiene y de capacidad, pero inspirando numerosa literatura y pintura. Después de varios intentos y proyectos que no pasaron de serlo el Ayuntamiento convocó un concurso para el proyecto de un mercado de hierro en 1883 que fue ganado por Adolfo Morales de los Ríos y Luis Ferreres Soler, pero no se llevó a efecto. En 1910, año de la Exposición Nacional de Valencia, se convocó de nuevo el concurso y fue ganado por dos arquitectos catalanes: Francisco Guardia Vial y Alejandro Soler y March, directamente influidos por Domenech y Montaner, dándose los primeros golpes simbólicos, por el Rey Alfonso XIII, con instrumento de plata.
Es un edificio de estructura metálica que alberga 959 puestos con un total de 8.160 metros cuadrados edificados, contando las oficinas adosadas al Mercado. Una asociación de vigas y mallas de hierro permiten una cobertura de cúpulas de gran amplitud, la central se eleva 30 metros sobre el nivel del suelo y la nave mayor a 18 metros de altura.
Las formas, de mucho efecto plástico y óptico y abundante decoración de cerámica, hierro y cristal, caracterizan este monumento, brillante; a la vez modernista y sensible a un utilitarismo progresista, y según la misma autora, un ejemplo tardío, brillantes "y desde el punto de vista artístico acertado del lenguaje modernista burgués valenciano" y pese al origen de sus maestros su presupuesto de diecinueve millones, entonces, explica la importancia dada a la obra, y el gran efecto conseguido. Quizás lo más distintivo del monumento aparte la coherencia señalada, sea la gran cúpula central, decorada brillantemente, y el orden "enano" de sus columnas pseudo-jónicas en los accesos, de apenas dos diámetros de cañón, enlazadas por unas marquesinas curvas, metálicas, abovedadas, muy ricas en ornato de fundición. Así como, el pináculo o remate de hierro y cristal y el cupulín con la extraña veleta -zodarica- que tanto folklore ha promovido ("la cotorra del Mercat") sobre la cúpula central y los pabellones laterales de ladrillo rojizo, inspirados en un gótico centroeuropeo.

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Mercado Central

Mercado Colón

Expediente incoado. Resolución (BOE 1/10/83).
Proyectado por Francisco Mora y Berenguer, (Sagunto 1875, Ribera de Cabanes 1961), en 1914, finalizado en 1917. Situado sobre un solar de 4.343 m. en el primer ensanche de la ciudad, y en el lugar que ocupaba la antigua fábrica de gas fue previsto para albergar 280 puestos de los cuales 40 con casetas. Se debió a una iniciativa de la barriada que, apoyada por el Ayuntamiento, llegó a dar vida a un semanario: "Mercado de Colón" y un himno "al Mercat de Colón".
Es de planta rectangular, "basilical" en relación con la tradicional planta de la primera arquitectura en hierro. Consta de tres naves y dos grandes marquesinas laterales. La nave central de 18 m. de anchura, está cubierta con estructura de hierro y claraboya de cristal, sostenida por arcos de perfil laminado y columnas de fundición. Las naves laterales tienen una amplitud de 7,70 m. y están separadas de las calles circundantes por una verja de hierro. El conjunto se cierra en sus testeros por dos monumentales fachadas de anteria, ladrillo y cerámica. Estilísticamente este edificio puede ser considerado como una fusión de historicismo y de modernismo; pues a una lejana inspiración romántica y una influencia de las construcciones en ladrillo de Domenech, se añaden determinadas soluciones estructurales que recuerdan las de Gaudí, junto con la decoración en piedra y el uso de azulejos enteros o rotos, utilizados como mosaico, que por otro lado se combinan, en la fachada principal con verdaderos mosaicos de inspiración veneciana, que desarrollan motivos tópicos de la huerta valenciana. En esta misma fachada los dos locales de oficinas que flanquean la portada tienen en su interior bóvedas esquifadas cubiertas igualmente con mosaico. La otra fachada es más sencilla, con gran tímpano o frontis curvo de hierro y cristal, entre dos torres de remate cupular ovoideo, muy gaudianas.

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Mercado Colón

Monasterio San Miguel de los Reyes

Expediente incoado. Resolución 8/6/81 (BOE 29/08/1981).
El monasterio jerónimo de San Miguel de los Reyes se levantó en el siglo XVI sobre la antigua abadía mercedaria de Sant Bernat de Rascanya, gracias al mecanazgo del Duque de Calabria, virrey de Valencia. El edificio se comenzó en 1546 por el claustro sur, siguiendo planos de Juan de Vidaña y Alonso de Covarrubias, pero poco después de la muerte de su fundador, en 1550, las obras prácticamente se paralizaron.
No se reanudaron hasta la década de 1570, ahora bajo la clara influencia de El Escorial. Al atravesar la puerta de entrada nos hallamos directamente ante la fachada de la iglesia, una fachada-retablo renacentista enmarcada por dos torres y a la que se añadieron en la parte superior columnas salomónicas barrocas. El tempo se construyó en las primeras décadas del siglo XVII con una sola nave, un gran coro alto a los pies, casi tan grande como el del Escorial, y una cúpula sobre el crucero. El monasterio tiene además dos severos claustros, rodeados por galerías de arcos sólo adornados por columnas adosadas y por balaustradas en la parte superior.
Vendido tras la desamortización, estuvo a punto de ser derribado, pero el ayuntamiento lo impidió. En 1856 fue destinado a asilo, y desde 1859 a los años 50 del siglo XX sirvió como cárcel, período al que le siguió un largo abandono. Hoy es la sede de la Biblioteca Valenciana.

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Monasterio San Miguel de los Reyes

Museo de San Pío V (Museo de Bellas Artes)

Declarado BIC. Decreto 474/1962.
El Colegio de San Pío V, actual Museo de Bellas Artes y sede de la Real Academia de San Carlos, fue fundado por el arzobispo Juan Tomás de Rocabertí para formación de sacerdotes. Proyectado por Juan Pérez Castiel en 1683, su ejecución se demoró hasta bien entrado el siglo XVIII. Está compuesto por dos partes: el colegio y el templo.
El colegio es de planta cuadrangular dispuesto alrededor de un claustro, y sus dos torres en la fachada que se asoma al Turia le dan un cierto aspecto de alcázar, como era frecuente entonces en los monasterios y en ciertos palacios de la ciudad. En dicha fachada destaca el almohadillado de las esquinas, en forma de puntas de diamante, los frontones alternados rectos y curvos que coronan las ventanas, las cornisas y los remates de jarrones y globos.
El templo se adosa a este rectángulo con su planta octogonal y su gran cúpula de vidriado azul, reconstruida después de haber sido derribada en 1925. Es de destacar también su fachada, obra de José Minguez con dos pisos, pilastras en resalte y un frontón curvilíneo que la remata, todo lo cual se sitúa en el paso del barroco al neoclasicismo. Entre 1820 y 1826 fue sede de la Beneficencia, y en 1835 pasó a depender del Estado, que lo dedicó a almacén de provisiones del ejército y, durante la Guerra Civil, a hospital militar. Tras el conflicto pasó a albergar el Museo de Bellas Artes, que en la actualidad está en proceso de ampliación. Sus colecciones incluyen uno de los conjuntos de pintura gótica más importantes del país, y obras de Juan de Juanes, Ribera, Velázquez, Goya, Pinazo o Sorolla entre otros insignes artistas.

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Museo de San Pío V

Palacete y Jardín de Ayora

Expediente incoado. Resolución 30-12-82 (BOE 25-02-83).
Se trata de un conjunto formado por dos elementos sustanciales: el jardín propiamente dicho de 17.000 metros cuadrados, con abundante vegetación, rodeado de una cerca y con arbolado corpulento, algún cobertizo o edificación secundaria...; y el palacete o pabellón, en un extremo del jardín, rodeado, a su vez, de amplio terreno cercado, hace años con cierta vegetación poco cuidada y luego dedicado a la práctica de deportes. El citado edficio sobre una elevación del terreno se ordena en planta baja y dos altas.
Tiene una torreta central de planta cuadrada, con cuatro ángulos achaflanados y cúpula asimismo ochavada "de paños", alternados anchos y estrechos, y un remate acorde con el estilo general, mas la fecha "1900" en el frente, y el emblema de mercurio.
El edificio posee, a tono con la fecha, un marcado carácter protomodernista, con recuerdos clasicistas y un juego de materiales en muros, huecos y esquinales que le dan cierta policromía, por el ladrillo rojo, y una alegría general a tono con su emplazamiento.
El interior en la planta noble posee una decoración suntuosa, de hacia 1900; techos con relieve dorado y policromado que tienen por centro plafones en relieve, así como policromía y oros. Entrando a la izquierda, además del muy resaltado plafón central y rodeándolo todo con un amplio enmarcamiento de molduras y artesones, destacan dos pinturas, al parecer al óleo, con figuras alegóricas femeninas, geniecillos alados y motivos vegetales en un gusto muy finisecular y de excelente escuela pictórica.
En el interior hay algunas partes singulares, como nichos cubiertos con veneras, balcones orlados de fino ornato y la escalera, interior, muy noble, de desarrollo señorial, con balaustres de sección cuadrada.
En la planta superior, destaca la cubierta, con gruesas vigas a la vista que radialmente y con notable declive, van, del cuerpo que soporta la torre, al perímetro del edificio.

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Palacete y Jardín de Ayora

Palacio de Berbedel

Expediente incoado. Resolución 28-12-81 (BOE 19/02/1982).
És una compleja edificación, que hoy supone una manzana completa con su fachada principal formando uno de los elementos de cierre de la pequeña plaza del Arzobispado.
Este palacio, sin embargo, parece haberse construido sobre edificaciones anteriores, del siglo XVI, vinculadas al Almudín y al Peso de la Harina. Diversos autores insinúan que a principios del siglo XVI se labró una casa inmediata al Almudín para el Peso de la Harina, que en 1594 hubo necesidad de ampliar derribando ciertas casas y construyendo "uno de los pocos edificios aislados que había en Valencia". Según estos escritos parece quedar definido en la edificación de la casa de la Harina se realizó en la manzana que en plano del padre Tosca Figura con el número 90, sobre la que en 1863 el maestro de obras Manuel Ferrando levantaba el palacio de don Santiago García, o para ser más exacto, reformaba, ya que en 1857 el mismo maestro había realizado una modificación de fachada para el marqués de Campo, dejándola como hoy la contemplamos.
La referencia de Tormo a los duques de Villahermosa es difícil también de precisar dada la ausencia de noticias sobre ello, y es probable que se tratara de alguna casa recayente a la calle Vergara o Venerables. Respecto a los condes de Berbedel, su aportación se debió casi con seguridad a una labor de restauración, acondicionamiento y decoración de los salones.
La manzana que recibe hoy el Palacio de Berbedel como nombre es un conglomerado de edificaciones que a lo largo del tiempo han sido sometidas a diversas transformaciones: el propio palacio, unas viviendas para la alta burguesía y unas casas de alquiler. Su fachada principal se estructura en un orden vertical y otro horizontal; el primero, totalmente simétrico, está formado por un cuerpo central de dos vanos rematado por un frontón curvo y balaustrada, enmarcado por dos torres dispuestas en el mismo plano que se componen de un solo eje de huecos. El orden horizontal adopta la jerarquización con accesos ocupando la planta baja y el entresuelo, la planta noble con grandes vanos subrayados por órdenes clasicistas combinando frontones triangulares con curvos partidos y utilizando el recurso de las barandillas de los balcones para agrupar los centrales; el cuerpo superior, que aparece sólo en las torres, se remata con balaustradas y florones. Un suave trazado de pilastras e impostas estructura y enmarca todos los elementos de esta fachada principal.

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Palacio de Berbedel

Palacio de Cervellón

Expediente incoado. Resolución 31/05/76 (BOE 15-09-76).
Formando parte del entorno de la histórica plaza de Tetuán, frente al Convento de Santo Domingo se halla el palacio de los condes de Cervelló, edificio de singular importancia en la historia contemporánea de la ciudad ya que, cuando fue derribado el Palacio del Real en 1810, pasó a convertirse en la residencia oficial de los monarcas en sus visitas de la ciudad. En 1814, por ejemplo, fue recibido en él Fernando VII, engalanándose al efecto con arcos de triunfo, alegorías y retratos del rey; en el palacio firmó el decreto que disolvía las Cortes y derogaba la Constitución de 1812, y años más tarde, en 1840, su esposa María Cristina abdicó aquí de la regencia.
El edificio fue construido en el siglo XVIII por los condes de Cervelló, señores de Orpesa, aunque sólo la fachada se conserva con su aspecto original, de estilo neoclásico, flanqueada por dos torres y dos pisos de balcones.

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Palacio de Cervellón

Palacio de Justicia

Declarado BIC por Real Decreto 555/1982. 15 de enero. BOE 18-03-1982.
El actual Palacio de Justicia fue en su origen la Casa Aduana, construida por orden de Carlos III entre 1758 y 1802. Por ella se canalizaba todo el comercio que, proveniente del mar, hacía de Valencia uno de los centros económicos del siglo XVIII. En 1828 se transformó en fábrica de tabacos y en 1914 comenzaron las obras de adaptación para convertirla en la sede del Palacio de Justicia. El edifico ocupa una gran manzana rectangular y sus fachadas están compuestas por muro de ladrillo visto entre pilastras de piedra con zócalo almohadillado, y balcones con frontones rectos y curvos que se abren en el piso principal. La cornisa con balaustres, gallones y hornacinas muestra aún un gusto barroco, mientras la portada central se destaca del muro en forma de imafronte y se remata con un conjunto escultórico en el que Carlos III aparece entre dos Virtudes, obras de Ignacio Vergara. En su interior una escalera monumental, de un puro academicismo neoclásico que recuerda a las de los palacios, se abre tras la puerta, dividiendo en dos el patio porticado.

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Palacio de Justicia

Palacio de los Boïl de Arenós

Expediente incoado. Resolución 7-12-77 (BOE 11-07-72).
Conocido también como Casa del señor de Bétera, su construcción del palacio de los Boïl de Arenós data del siglo XVIII, cuando todo el barrio estaba lleno de residencias de la nobleza local y, como casi todos los palacios valencianos, gira en torno a un patio, en este caso rectangular, en el que aún hoy se pueden ver grandes arcos escarzanos.
En la fachada de la calle Libreros observamos su zócalo de piedra de cantería, así como la gran puerta rematada por un escudo heráldico en el que se funden las armas de diversos linajes valencianos unidos por matrimonio, como los Boïl (los toros y las torres), los Vives (las ondas) o los Lladró (las barras diagonales). Junto al portón, tres pisos de balcones de distinto tamaño animan la pared lisa.
Los eruditos locales del siglo XVIII afirmaban que en la casa que había sobre este solar se estableció Jaime I tras tomar la ciudad, y reunió aquí las primeras Cortes, por lo que, según decían, se pintaron sobre las paredes del patio los escudos de armas de los caballeros que participaron en ellas. Desde luego, si alguna vez existieron, nada queda de ellos, y hoy el edificio, restaurado, es la sede la Bolsa de Valencia.

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Palacio de los Boïl de Arenós

Palacio de los Catalá de Valeriola

Expediente incoado.
Lo más interesante del Palacio es la fachada principal y el patio. La fachada recayente a la plaza de Nules presenta la típica estratificación de las casonas solariegas valencianas; planta en semisótano iluminado por ventanas abiertas casi al nivel de la calle. En la planta baja y entresuelo las ventanas son mucho mayores y se protegen por fuertes rejas de hierro. La planta principal y el segundo piso abren sencillos balcones de hierro, en número de cinco por planta, a la plaza, algo mayores los de planta noble y sobriamente decorados con entrelazos de hierro sobre los barrotes del mismo material. Especial carácter aporta la nota decorativa y severa de los frontones clasicistas que coronan los dinteles de los vanos de esta planta noble, resaltando sobre la superficie de ladrillo visto de los muros.
La elegancia de esta fachada resulta subrayada también por el contraste obtenido entre la piedra vista de la zocalada y el recerco de la portada con el resto de la frontera. A tal efecto contribuye también el peculiar desarrollo del cornisamiento en forma de alero. La portada adintelada, con sobria molduración en el jambaje y dintel, se remata con el escudo acuartelado de los escofet, timbrado con calado yelmo.
El patio propiamente es de planta cuadrada y a la derecha (entrando) la bóveda de la escalinata cobija la puerta de la antigua cochera. De la crujía del fondo, abierta por un arco carpanel de piedra, semejante al que tiene enfrente, por donde acaba el zaguán, arranca la escalera de servicio y la escalera de honor, esta angular y semidescubierta. Dicha escalera consta de dos tramos separados por un rellano que forma como la planta de un breve recinto abovedado, con bovedilla estrellada de arista, apoyada en uno de sus lados sobre columna octogonal con basa y capitel moldurados, que a su vez descansa sobre el antepecho de la escalinata. Esta bovedilla enlaza sin solución de continuidad con otra también estrellada que parcialmente cubre el arranque del segundo tramo de la escalera.
A principios de siglo este edificio fue objeto de varias reformas que desfiguraron un poco su contextura medieval, añadiendo balcones pseudogoticistas al patio. En tal ocasión aparecieron dos arquillos góticos que estaban enjalbegados, con ménsulas decoradas con ángeles del interior del edificio no se conserva nada de particular interés, como quedó apuntado al principio, salvo un pequeño oratorio de estilo neoclásico que recubre, probablemente, la capilla gótica orifinal este palacio fue casa solariega de la familia Catalá, del linaje de Joan Guillem Catalá, caballero catalán Señor de Cervera, muerto en la batalla del Puig en 1237. A mediados del siglo XV, un descendiente de este, Joan Guillem Catalá, Barón de Planes y de Alcácer y Lugarteniente General del Reino, casó con Violante Valeriola, heredera de la Baronía, castillo y valle de Alcalá, comprometiéndose aquel a llamarse en adelente, para si y sus sucesores, Catalá de Valeriola. Al tiempo de este matrimonio es posible se construyera el patio. El primogénito de dicho enlace, Bernardo Catalá de Valeriola, fue ascendiente directo del corregidor de León, Don Bernardo Guillem Catalá de Valeriola, Caballero de Calatrava y familiar del Santo Oficio. Este celebre personaje valenciano, fue el promotor de las famosas "Justas Poéticas" y Presidente de la Academia de los Nocturnos, interesante cenáculo literario muy proclive al manierismo literario y que se mantuvo entre 1591 y 1594 y posteriormente renació, efímero a impulsos de Guillem de Castro.

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Palacio de los Catalá de Valeriola

Palacio del Marqués de la Scala

Declarado BIC. Decreto 22 de julio de 1948. BOE 03/03/49.
El Palacio de la Scala fue construido en el siglo XVI, aunque en el XVII y XVIII sufrió notables transformaciones, mezclando el gótico, el renacimiento y el barroco.
En realidad el edificio está formado por dos mansiones señoriales cuyos patios están unidos, presentando un doble portal. Todavía persisten los cuatro niveles típicamente góticos: semisótano, entresuelo, piso principal y galeria superior, a pesar de la reformada fachada con grandes balcones en la planta principal y galería superior, a pesar de la reformada fachada con grandes balcones en la planta principal, propios del siglo XVIII. Otro interesante y casi único elemento conservado entre los Palacios valencianos, es la torre cuadrangular rematada con bolas.
La puerta principal es adintelada, de piedra, en tanto que la fachada es de ladrillo enfoscado, así como la galerá con arquillos renacentistas que corona el edificio.
En el interior encontramos un amplio zagún con techumbre plana de grandes vigas, que da paso, mediante un arco rebajado, a un patio cuadrado que en la galería interior de la parte alta se ochava sobre pechinas, dos de ellas de madera labrada en mozarabe por enlazar con la techumbre de la escalera.
En algunas elementos del patio y en el trazado de la primera escalera colgada se aprecia la influencia gótica y la factura renacentista especialmente su petrea baranda con balaustres moldurados, y motivos vegetales goticistas. La techumbre es de madera en estilo de alfarje con casetones octogonales de reminiscencia morisca. La otra escalera de honor es del siglo XVIII, bajo cúpula ovalada que estuvo pintada al fresco.
En el piso principal grandes salones con artesonados de casetones, azulejos y puertas de valor histórico, añaden más solera al palacio, cuya importancia llegó a ser mayor que la de la propia Generalidad, antes de que esta se restaurara.
En relación con el Palacio del Marqués de la Scala se halla el deseo de declarar conjunto histórico-artístico la Plaza de Manises por concurrir en ella, aparte de la Generalidad y el monumento que nos ocupa, la Bailía, de la que se trata en otro lugar, y la casa de Vallier, notable ejemplo de la arquitectura de ascendencia italiana de los siglos XIX y XX hoy también en restauración, sin descontar el sencillo homenaje a la "raza española" de Pío Mollar que bajo la efigie de un conquistador, descansa sobre columna renacentista procedente del antiguo hospital.
Las gestiones sobre este interesante asunto vienen realizándose en estos últimos años, a raiz del acuerdo tomado por la Diputación el 26 de julio de 1974, de solicitar la declaración de conjunto histórico-artístico a favor de la Plaza de Manises, el 12 de enero de 1976.

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Palacio del Marqués de la Scala
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Palacio Marqués de Dos Aguas

Declarado BIC. Decreto BOE 5-03-1941.
El palacio de los Marqueses de Dos Aguas es producto de una radical reforma llevada a cabo sobre la antigua casa solariega de los Rabassa de Perellós, titulares del marquesado de Dos Aguas, en la década de 1740 en un acusado estilo rococó. De planta cuadrangular irregular, organizado en torno a un patio y con torres en las esquinas, sus fachadas se alzan con planta baja y dos alturas, y en un lateral se abre la puerta principal, realizada en alabastro por Ignacio Vergara sobre diseño de Hipólito Rovira. Presidida por la imagen de la Virgen, desde ella descienden dos caudales de agua en alusión al título de los marqueses, con dos atlantes a los lados que simbolizan dos ríos, todo con aspecto de desbordante voluptuosidad.
En esa época toda la fachada estaba decorada con frescos de Rovira, pero en 1867 el palacio sufrió una nueva remodelación, y en ella desaparecieron las pinturas, que estaban en mal estado por la humedad, siendo sustituidas por estucos en tonos grises y rosas imitando mármoles, y además se realizaron también los balcones de sabor francés, con barandillas ondulantes.
En su interior aún podemos observar hoy las carrozas del siglo XVIII y los salones decimonónicos con su decoración original, recientemente restaurada, mientras que la segunda planta acoge el Museo Nacional de Cerámica González Martí, con una importante colección de piezas desde la Antigüedad a los más modernos diseños.

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Palacio Marqués de Dos Aguas

Palacio Marqués de Huarte o de Penalva (Banco Urquijo)

Expediente incoado.
El Palacio de los Marqueses de Penalva fue construido entre 1750 y 1760 para don Vicente Fernández de Córdoba y Valderrama, Conde de Penalva, quizá por Felipe Rubio o por José Herrero, aunque más tarde pasaría a los marqueses de Huarte. Su fachada, con dos torreones de perfil curvo en los lados y remates de bolas, recuerda la de otros palacios dieciochescos de la ciudad. Destaca además su imponente portada rococó con pilastras situadas en posición oblicua coronadas por sirenas aladas que sostienen el entablamiento, además del gran escudo que se sitúa en el centro del dintel con las armas de los Fernández de Córdoba. Ferrer de Pròxita, Valderrama y Pinós, con la divisa de los Ferrer "Més que'l que més". Las formas onduladas de los balcones y las líneas que los enmarcan son también de estética francesa.
Tras la puerta se abre un espacioso vestíbulo con un gran arco rebajado en el centro y dos de medio punto con balconcillos a los lados, presidido todo con un fresco de la Virgen en la parte superior. Pasado este espacio, se abre a una elegante escalera imperial de diversos tramos con descansillos, pasamanos de madera y azulejos valencianos en las contrahuellas. Desde 1975 es sede del Banco Urquijo.

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Palacio Marqués de Huarte

Palacio Monasterio del Temple

Declarado BIC. Real Decreto 3402/1978 de 22 de diciembre. BOE 19-02-1979.
El conjunto formado por el convento, colegio e iglesia de la Orden de Montesa en Valencia, conocido popularmente como el Temple por haber pertenecido antes a la Orden Templaria, fue construido entre 1761 y 1770 por orden de Carlos III, después de que un terremoto asolara el anterior monasterio. Directamente vinculado a la corte, su estilo es de un neoclasicismo muy italiano, en el que el arquitecto Miguel Fernández siguió las enseñanzas de su maestro Sabatini. La fachada del convento es de una gran sobriedad, con frontones triangulares sobre las ventanas del piso principal pero sin columnas ni pilastras, y la misma sensación de robustez ofrece el patio interior, con arcadas de piedra en la parte inferior y balcones en los dos piso superiores.
la iglesia, situada en el costado oeste del edificio, es de una sola nave con capillas laterales y cúpula sobre el crucero. La fachada está presidida por dos torres que flanquean un gran frontón triangular y cobijan unas pilastras gigantes entre las que se sitúan las puertas y dos balcones. Sólo los revestimientos de teja vidriada de las torres y la cúpula son de tradición propiamente valenciana. En el interior observaremos también el imponente orden clásico en los muros, y son de descar el templete del altar mayor en forma de tabernáculo y las pinturas con perspectivas fingidas. Hoy el monasterio es la sede del Gobierno Civil.

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Palacio Monasterio del Temple

Palau de la Generalitat

Declarado BIC. Decreto 3/06/31 (Gaceta de Madrid 4/06/31).
La construcción del palacio de la Generalitat se remonta a 1421 como sede de la Generalitat Valenciana o Diputación del General, organismo encargado de representar al reino ante las Cortes. Los trabajos se iniciaron por el cuerpo central del edificio, de estilo gótico tardío. Está organizado en tres pisos como los palacios privados de la ciudad, con ventanas rectangulares molduradas en la planta baja, ventanas triples con columnas en el piso principal, donde estaba la sala de reuniones y una galeria en la parte alta.
En 1518 comenzaron los trabajos en el torreón renacentista que da a la plaza de la Virgen, obra en su mayor parte de Joan Corbera, en el que se aprecian frontones clásicos sobre las ventanas y decoración con iconografía renacentista. El remate, con una balaustrada coronada por bolas, es ya de finales del siglo XVI y sigue la estética del Escorial. El torreón gemelo que da a la plaza de Manises es, sin embargo, una copia historicista de 1952.
En el interior destaca el patio -con escalera gótica valenciana en uno de los lados-, las puertas tardogóticas de arcos mixtilíneos, y sobre todo la Sala Nova del torreón, con una magnífica techumbre y una galería superior de madera decorada con tallas alegóricas y mitológicas, y con frescos que representan a los tres estamentos de las Corts, obras de Joan Sarinyena y Vicent Requena.

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Palau de la Generalitat

Plaza de Manises

Declarada BIC. Orden de 12 de enero de 1976 (BOE 20-02-76).
El conjunto urbano actualmente conocido como Plaza de Manises engloba dos enclaves de singular importancia en el desarrollo histórico de Valencia, desde que en 1952 se concluyera de forma definitiva el Palacio de la Generalitat. Dichos espacios, plazas de San Barlomé y de Manises, constituían el lugar de encuentro de dos de las principales arterias urbanas (Serranos y Caballeros) que enlazaban la Plaza de la Seu con las Torres de Serranos y de Cuarte, es decir el centro cívico con los accesos norte y oeste de la ciudad.
Desde la época romana y hasta la segunda mitad del siglo XIX, en la que el Ayuntamiento sería trasladado a su actual emplazamiento, el centro administrativo y religioso había venido localizándose en los alrededores de la citada Plaza de la Seu, hoy de la Mare de Deu. En torno a ella se fueron instalando las nuevas instituciones y clases sociales que detentaban los poderes político y económico, en un proceso de localización sectorial y de creación de un marco funcional y simbólico donde materializar su propia hegemonía política y social.
Dentro de esta monopolística apropiación de las áreas centrales de la ciudad algunas de estas nuevas instituciones (Casa de la Ciudad-Ayuntamiento, Generalidad-Audiencia, Baylia, Parroquia de San Bartolomé, Cofradia de S. Jaime...9 y casas señoriales (palacio de Jaime I, casa de los señores de Manises, ...) habían venido completando manzanas y definiendo espacios urbanos en el entorno próximo al arranque de la calle Caballeros desde la Plaza . Dos de estas aperturas en la trama viaria de ascendencia musulmana, San Bartolomé y Manises, posibilitarían la existencia de la actual plaza.
La actual Plaza de Manises ha dejado de ser elemento de cruce para convertirse en ensanchamiento intermedio del eje de acceso desde la parte norte de la ciudad al centro mercantil y comercial. El carácter de lugar de relación, visiblemente deteriorado tras su utilización como aparcamiento, puede volver a rescatarlo para lo cual es importante que recupere su contenido residencial. La pérdida de impresión de espacio cerrado, tan solo mantenida desde los accesos de Baylia y Convento de la Puridad, y el proceso regularizador a que ha estado sometido ha acusado la percepción de la extremada variedad de las arquitecturas que alberga, poniendo de manifiesto que la búsqueda de nuevos estilos en la segunda mitad de los siglos XIX y XX llegaron a reducirse, casi exclusivamente, al descubrimiento de unos elementos decorativos y de unas pautas para su composición.
Edificios y elementos.
Palacio de la Generalitat. Edificio de planta cuadrangular levantado sobre manzana exenta que se completa en su fachada oriental, la más antigua y próxima a la Plaza de la Mare de Deu, con un jardín cerrado realizado en 1868 en el solar resultante del derribo de la antigua Casa de la Ciudad. Comenzado en 1481 para albergar la Generalitat (Diputación permanente y autónoma del Reino de Valencia) durante muchos siglos tan solo contó con parte del cuerpo central y con el torreóneste, no concluyéndose de forma definitiva hasta 1952.
Palacio de la Baylía. Edificación palaciega con fachada principal recayente a la plaza de Manises y secundarias a las calles de Serranos y Samaniego.
Palacio de la Scala. Esta casa de los Boil, marqueses de la Scala y señores de Manises, da nombre a la plaza donde se encuentyra y engloba en la actualidad dos edificaciones de distintas épocas: una del s. XVI colindante en época posterior junto al convento de la Puridad y S. Jaime (antiguamente Palacio de Jaime I y más tarde casa y capilla de la Cofradía de S. Jaime), situado en la calle de igual denominación. Ambos edificios constan de planta baja, entresuelo, planta noble y andana o galería de arquillos.
Casa de los Vallier. Edificación semipalaciega de carácter residencial-burgués situada sobre solar prácticamente cuadrangular, con fachada principal recayente a la plaza de Manises y secundarias a las calles Baylía y Convento de la Puridad. Su edificación se inició en 1883.
Torre de San Bartolomé. Constituye el único resto permanente de la antigua iglesia-parroquial de San Bartolomé, que hasta su demolición en 1944 había definido la fachada oeste de la plaza del mismo nombre. En la actualidad, fuera ya del límite del conjunto histórico-artístico, está adosado al edificio neo-casticista levantado en 1954 según diseños del arquitecto J. Goerlich, y no presenta un uso aparente. Es una torre de planta cuadrada, concebida como telón de fondo del paramento sur de la calle de Serranos, con tres cuerpos diferenciados mediante impostas molduradas.Sobre el tercero, el campanario propiamente dicho, se situa la espadaña de coronamiento que está parcialmente destruida.
Monumento central. Elemento ornamental situado en el interior de la actual plaza y realizado en homenaje a la Raza Española. Un pequeño jardín enverjado define el escenario cuadrangular que alberga un reciente pedestal de piedra del que emerge una esbelta columna dórica (procedente del antiguo Hospital Provincial) al final de la cual se encuentra la estatua de bronce (talla del escultor Pío Mollar) que representa al conquistador Francisco de Pizarro. El conjunto, diseñado por el arquitecto municipal Emilio Rieta, fue inaugurado el 14 de julio de 1969.

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Plaza de Manises
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Plaza de Manises

Plaza de Toros

Declarada BIC. Real Decreto 2431/1983 de 13 de julio. BOE 13-09-1983.
Las fiestas taurinas han gozado siempre de una gran acogida entre los valencianos, tanto los lances a caballo como el -más reciente- toreo a pie. Hasta el siglo XVIII los espectáculos tenían lugar en la plaza del mercado, si bien posteriormente se instaló una plaza de madera en las afueras de la puerta de Quart. Con la construcción de la plaza de toros de la calle Xátiva en 1850 se dotó a la ciudad de un coso estable y capaz para acoger la masiva asistencia de aficionados.
La plaza de toros se presenta al espectador como un rotundo cilindro de ladrillo, con cuatro órdenes de arquerías, que recuerda el anfiteatro de Nimes y el Coliseo de Roma. Es probablemente el primer edificio de la ciudad que emplea hierro al descubierto, en concreto en las columnas que sujetan las galerías de la grada. En el momento de su construcción, el edificio tenía un aforo capaz para 16.800 espectadores, cifra en consonancia con la pasión que despertaba la "fiesta" entre sus contemporáneos, sólo comparable con la que provoca ahora el fútbol. Toreros como Frascuelo eran aclamados como ídolos populares y, el decir de las crónicas de la época, más de uno empeñaba hasta la ropa para verlo torear.
Con acceso desde el pasaje contiguo a la plaza, se halla el Museo Taurino.

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Puerta de Cuarte (Torres de Quart)

Declarada BIC. Decreto 03/06/31 (Gaceta de Madrid de 04/06/31).
Formaban parte de la muralla cristiana de la ciudad y su construcción se realizó entre 1441 y 1460 sobre una puerta anterior, siguiendo el modelo de la puerta del Castel Nuovo de Nápoles, levantado por Alfonso el Magnánimo.
En 1623 el Consell municipal acordó que se habilitasen como cárcel para mujeres, y en 1813 pasaron a ser prisión militar -y siguieron siéndolo hasta 1932-. Tradicionalmente eran conocidas como las Torres de la Cal, debido a que en el siglo XVIII se exigía que la cal que entraba a la ciudad se hiciera por esta puerta.
El edificio consta de tres cuerpos: las dos torres propiamente dichas, de forma cilíndrica, construidas en mortero y asentadas sobre un basamento en forma de talud, y el cuerpo central, de planta rectangular, donde se abre el portal, formado por un arco de piedra de medio punto.
En el enlucido exterior todavía se conservan las señales del intenso bombardeo sufrido durante el sitio francés a la ciudad en 1808.

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Torres de Quart

Puerta de Serranos (Torres de Serranos)

Declarada BIC. Decreto 03/06/31 (Gaceta de Madrid 04/06/31).
Las torres de Serranos, imponente puerta de la muralla bajomedieval, fueron construidas por el maestro Pere Balaguer entre 1392 y 1398. Se trata de una obra de cantería formada por dos grandes cubos pentagonales que flanquean la puerta propiamente dicha, en arco dovelado de medio punto. Parece que el modelo de inspiración fue la puerta Real del monasterio de Poblet, pero la de Valencia tiene unas dimensiones mayores, lo que le dan un aspecto de gigantesco arco triunfal. La fachada interior presenta grandes aberturas rematadas en arco, concebidas como tribunas a diferentes alturas donde se situaban las familias principales de la ciudad para seguir las celebraciones populares o la entrada de personajes ilustres que llegaban a ella.
Las torres de Serranos se convirtieron en cárcer para nobles y caballeros a partir de 1586, manteniéndose este uso hasta el año 1887.
Desde sus terrazas se contemplan unas magníficas vistas de la ciudad y del cauce del río Turia.

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Real Basílica de Ntra. Sra. de los Desemparados

Declarada BIC. R.D. (BOE 10-08-81).
La Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados es el templo dedicado a la patrona de la ciudad, que fue construido entre 1652 y 1667, siendo por tanto la primera obra barroca de nueva planta que se alzó en Valencia.
La cofradía de la Mare de Déu dels Innocents i Desemparats tiene sus orígenes a principios del siglo XV, y se fundó para socorrer a los enfermos mentales -los Innocents- y para dar sepultura a los cadáveres abandonados o a los de los ajusticiados -los desemparats-. La imagen de la Virgen es de hecho una talla gótica de madera que se ponía acostada sobre los cuerpos de los difuntos durante el cortejo fúnebre, de ahí la inclinación de su cabeza, bajo la que se colocaba un cojín. Más tarde se la recubrió con los mantos y joyas que hoy la adornan, y en el siglo XVIII se le añadieron los dos inocentes que están a sus pies, obra de Vergara.
La Basílica fue proyectada por el arquitecto de Requena Diego Martínez Ponce de Urrana y se caracteriza por su cúpula oval que se inscribe dentro de un cuadrilátero irregular. Alrededor del espacio central se sitúan diversas capillas y el camarín de la Virgen, con un mecanismo que permite girar la imagen para la veneración privada. Las pinturas de la bóveda son obra de Antonio Palomino, y destacan por su perspectiva, que parece abrirse hacia lo alto, donde la Virgen intercede por los inocentes ante la Trinidad.

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Real Basílica de Ntra. Sra. de los Desemparados

Real Colegio del Corpus Christi o del Patriarca

Declarada BIC. Decreto 474/1962 (BOE 9-03-62).
El Colegio del Corpus Christi o del Patriarca fue fundado por el patriarca San Juan de Ribera, quien fuera arzobispo y virrey de Valencia. Se creó para formar sacerdotes siguiendo el rígido espíritu de la Contrarreforma. Construido en un tiempo record -entre 1586 y 1615-, el edificio presenta una gran unidad arquitectónica. En su fachada, muy austera, destaca la galería de arquillos que la corona y la gran ventana enrejada del coro de la capilla. Si se atraviesa la puerta principal se encontrará un doble vestíbulo. El de la izquierda, presidido por un imponente caimán disecado traído de las misiones americanas, da acceso a la capilla del Colegio, ricamente decorada con frescos que narran historias de los dos santos Vicentes, mostrándonos sugestivas imágenes de la Valencia del siglo XVI. La impresionante Última Cena de Ribalta preside el altar mayor. El otro vestíbulo da al claustro, uno de los más antiguos y puros patios renacentistas de España, con una doble galería de arcos sobre columnas traídas desde Génova, al que los zócalos de azulejos le dan un toque local. Por la derecha se accede al pequeño pero interesante museo del Colegio, con obras del Greco, Joan de Joanes, Sariñena o Ribalta.

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Real Colegio del Corpus Christi

Real Monasterio de la Trinidad

Declarado BIC. R.D. 4054/82 (BOE 4-02-83).
El monasterio de la Trinidad fue fundado en 1242 como cenobio y hospital. En 1444 fue ocupado por las religiosas clarisas por expreso deseo de la reina María, esposa de Alfonso el Magnánimo, que quería disponer de un lugar de retiro junto a la ciudad, y a tal efecto lo colmó de donaciones y privilegios. La primera abadesa fue sor Isabel de Villena, la autora de la conocida obra "Vita Christi". También estuvo ligado al convento el famoso escritor Jaume Roig, que fue médico de la comunidad.
Actualmente el convento está habitado por monjas de clausura, por lo que solamente es posible visitar la iglesia en horario de celebraciones religiosas. Puede admirar la fachada de la iglesia, construida con sillería y tapial en estilo gótico flamígero. La puerta principal es del siglo XV y está emparentada con las de la Lonja. Sobre ella, cabe destacar el bellísimo tondo renacentista de cerámica, hecho en Italia, cuyo original se custodia en el Museo Nacional de Cerámica.

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Real Monasterio de la Trinidad

Teatro Principal

Declarado BIC. R.D. 426/83 de 12 de enero (BOE 5-03-83).
Valencia contó con diversos teatros o -casas de farsas- desde el siglo XVI, pero el teatro Principal fue el primero levantado de acuerdo a la concepción moderna del término. Fue proyectado por el arquitecto italiano Fontana en 1775, aunque su construcción no se inició hasta principios del siglo XIX, quedando las obras paralizadas a causa de la invasión francesa, para acabar inaugurándose en 1831. El edificio tenía entonces una altura de tres pisos, y posteriormente se añadió una cuarta planta elevando la cubierta mediante gatos, sin desarmarla. La fachada actual data de 1854 y es obra de José Camaña. El interior, decorado en estilo rococó, fue pintado al fresco por Camarón.
En el siglo XIX el teatro era uno de los espectáculos preferidos de la sociedad valenciana, que acudía al Principal a ver y dejarse ver, en especial las familias pudientes, cómodamente instaladas en sus palcos de abono. A finales del XIX la cartelera anual incluía representaciones de teatro, conciertos de música, ópera, operetas y zarzuelas, y el popular baile de máscaras en carnaval.

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Teatro Principal

Templo y torre de Santa Catalina Mártir

Declarada BIC. R.D. 27-03-81 (BOE 6-06-81).
Se levantó sobre una mezquita anterior y en 1245 ya había adquirido el rango de parroquia. Consta de una sola nave, con contrafuertes laterales entre los que se colocaron las capillas. Es la única de las iglesias góticas de la ciudad con girola en la cabecera, igual que la catedral.
En el siglo XVI el edificio fue revestido con decoración clasicista al gusto renacentista y, tras un pavoroso incendio sufrido en 1548, parcialmente reconstruido. En 1785, siguiendo la moda imperante, se le dio un aspecto barroco. En la década de 1950 se llevaron a cabo obras de repristinación para devolverle su fisonomía gótica original, para lo cual se despojó a los muros de todo el ornamento barroco y neoclásico.
El campanario fue construido entre 1688 y 1705 por Juan Bautista Viñes, cuyo nombre aparece grabado en una lápida conmemorativa que podemos ver en su base. Obra maestra del barroco valenciano, es de planta hexagonal, y su alzado se divide en cuatro pisos separados por molduras, más el cuerpo de campanas y el remate superior. En su origen se le llamó campanar salomónico por las columnas helicoidales que adornan esa parte alta. Destaca asimismo por los resaltes a modo de pilastras que adornan sus ángulos y por la decoración de sus ventanas, donde el estilo decorativo del barroco efímero se trasladó con maestría a la piedra.
Las campanas se fundieron en Londres en 1729 y más tarde se le añadió el reloj que hoy podemos ver en la cara oriental. Frente a ella se abrió a finales del siglo XIX la calle de la Paz, que además de mejorar las comunicaciones del centro urbano con el mar, tuvo muy en cuenta la destacada vista en perspectiva que se conseguía de este importante campanario.

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Torre adosada al lienzo de la muralla árabe

Declarada BIC. (BOE 7-11-1963).
El recinto definitivo de la ciudad se edificó con anterioridad a la conquista cristiana. Esto lo sabemos gracias a la descripción concreta y pormenorizada de sus murallas, puertas y puentes, así como de sus barrios, calles y arrabales, realizada por el geógrafo levantino al-'Udri (siglo XI) que describe Valencia como una de las más importantes capitales de al-Andalus, que sus murallas eran de piedra, asentadas sobre cimientos de adobe, y que su recinto fue levantado por el emir "Abd al-'Aziz" (1021-1061), en cuyo reinado se realizaron importantes obras públicas. Este recinto posiblemente tenía el mismo trazado que el anterior y aunque dio comienzo su construcción en el reinado de "Abd al-'Aziz", continuó posterioremente.
Las murallas estuvieron en servicio después de la Reconquista hasta mediados del siglo XIV y en tiempos de Pedro IV, en que fue construida la muralla cristiana que incluía los antiguos arrabales, aunque la muralla no se derribó entonces, aportillándose en los puntos en que más lo exigía el tránsito. La muralla cristiana subsistió hasta mediados del siglo XIX en que fue derribada.
El fragmento de muralla, junto con la torre adosada situado en el patio del edificio construido en el solar del antiguo Hostal del Angel, es uno de los pocos restos arquitectónicos que quedan de la Valencia musulmana.
En el siglo XVIII y XIX está atestiguado el derribo de torreones en algunos puntos de la ciudad. También, al excavar para el alcantarillado y para la construcción de nuevos edificios salieron a la luz algunos restos arquitectónicos.
Los restos de la muralla árabe eran aún muy numerosos y notorios en el siglo XVIII. El perímetro de este muro comprendía casi la totalidad de la isla del Turia, entre los dos trazos del Turia, es decir, el brazo principal por el lado Norte y el brazo secundario por el lado Sur. Este último servía de foso a la muralla y desagüe para las fuentes más elevadas de la ciudad. No sabemos cuándo, ni por quién se cerró la boca de ese cauce, que ya debía estar tapada cuando 'Abd al-'Aziz construyó en el siglo XI las murallas.
La muralla bordeaba por el Norte el curso principal del río, desde la plaza del Temple a las torres de Serranos actuales. Giraba al Sur siguiendo el brazo muerto del río, por las actuales calles de Roteros, Baja, la Bolsería, plaza del Mercado, la desaparecida Bajada de San Francisco, calle de las Barcas, el Parterre y la plaza de Tetuán. El muro árabe se dirigía hacia el actual portal de Valldigna.
Seguía la muralla con una curva que incluía la alcasseria o barrio de las tiendas, que tenía su puerta y dejaba fuera el prado y arrabal de la Botella, del cual tomaba nombre la "Bab Buyatal.la", en la actual calle de San Vicente. Después de dos curvas, la muralla llegaba por las actuales calles de las Barcas y de las Comedias a la plaza de la Congregación, donde estaba la "Bab al-Xari'a", puerta que tomaba el nombre del arrabal de la Xarea o al-Musalla, que quedaba fuera del muro. Este muro iba por la actual calle del Gobernador Viejo, a la plaza del Temple, donde estaba la "Bab as-Sahar" en el lugar donde después estuvo la puerta del Real. Finalmente, en medio del sector de la muralla cerca del río, estaba la "Bab-Warraq", donde después estuvo la puerta de los Catalanes o de la Trinidad.
La costumbre de adosar a las murallas nuevas edificaciones hace que en este caso, el fragmento que se localiza en la plaza del Angel esté muy deteriorado por restos de construcciones posteriores. Sin embargo, la única medida casi exacta puede ser el largo: 18,60, y también el ancho: 1,94 metros.
Aparte de este muro hay otro más corto de largo y de la misma altura que la torre adosada de forma semicircular.

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Torre adosada al lienzo de la muralla árabe

Universidad Literaria

Declarada BIC. R.D. BOE 4-12-81
Arranca de una de las épocas más brillantes de la arquitectura valenciana, personificada en el gran Pere Compte, de cuyo arte son vivas o elocuentes muestras, ante todo, la impar Lonja de la seda, también las Torres o Puerta de Serranos, ingreso ambitorreado de la ciudad por el puente del mismo nombre y brillante eco de la Puerta Real de Poblet; el paso abovedado, sin nervios en su última fase, de hacia 1494-1497, de acceso al Miguelete y los ventanales del Palacio de la Generalidad, en la Universidad, recién instalada, donde aún perdura, construyó obra de 1493-98... con el albañil Benia, obra luego sustituida, no toda, pues quedan aulas, locales, o mas bien los grandes arcos carpanales que las cruzan transversalmente, recayentes a la panda claustral opuesta al Paraninfo, antes "teatro", o sea junto a la calle precisamente "de la Universidad", frecuente y modernamente entendida, o nombrada, como prolongación de la inmediata "de comedias", "creció así el local con los sucesivos acrecentamientos y reformas " dice Cruilles, "hasta los términos en que hoy le vemos" (octubre de 1875). "La parte moderna más antigua -añade-, es la que forma el ángulo de la calle de la Nave y la de la Universidad: el resto lo hemos visto reedificar en nuestros días y desaparecer las pequeñas y ojivas puertas que se conservan". El edificio actual, neoclásico, pues data de 1830, es obra de Joaquín Martínez y ocupa ahora una manzana completa entre las calles citadas de la Nave y de la Universidad formando ángulo, y el opuesto pues es cuadrángular, resultante del encuentro de la calle de Salva y la plaza del Patriarca. Se situa sobre un solar de 2.900 metros cuadrados, con una fachada de 70 metros a la calle de la Nave donde tiene su entrada principal; la fachada a la calle de Salvá tiene longitud parecida, y menor las recayentes a la calle de la Universidad y a la plaza del Patriarca, esta última decorada en 1960, con una esculturada fuente que requerirá especial mención. La obra exterior está realizada en ladrillo con alto zócalo, recercos de puertas y ventanas esquinales de sillería. La gran puerta central accede a un vestíbulo que va a desembocar, a su vez, en el gran claustro y en un paso común a la escalera de honor que lleva al primer piso o planta noble y a otro patio menor, no porticado, que conduce a la capilla y a los tránsitos que llevan a la puerta de la plaza. La otra puerta se abre a la calle de la Universidad, casi en su confluencia con la hoy llamada del Pintor Sorolla y, según Cruilles, se debe al celo de San Juan de Ribera, fundador del vecino Colegio de Corpus Christi, mediante convenio en 1604 con la ciudad que engrandeció el local y abrió una puerta en lo que luego fue Academia de San Carlos (hasta el traslado de esta al Carmen a raiz de la Desamortización en 1836).
El claustro está rodeado por una columnata de orden toscano obra del arquitecto Monleón, columnata que sostiene la galería. Esta galería, limitada por una balaustrada de piedra y libre en todos sus cuatro lados, como reproducen las ilustraciones fotográficas de Llorente (1889) quedó luego cortada, al ocupar su lado correspondiente a la fachada de la calle de Salva una construcción de hierro y cristal destinada a gabinete de ciencias naturales, que impedía circunvalar aquella. Dicho gabinete quedó destruido, con su rico contenido incluido en el gran esqueleto, que casi lo llenaba todo, de un ballenato, por el incendio de mayo de 1931. Algo después de la Guerra Civil abiertos ya los cuatro lados de la galería abalaustrada por haber desaparecido dicho acristalado gabiente, se cubrió aquella en todos sus lados con tejado, sobre cornisa, y otra balaustrada semejante, apoyado todo en columnas de orden jónico-romano, siguiendo el sistema de superposición de órdenes clásicos de la arquitectura romana y renaciente. La obras de la galería fue dirigida por J. Goerlich, hacia 1943.
En el centro de este patio claustral, un pequeño jardín con barandilla de fundición rodea la estatua de Juan Luis Vives, realizada en 1880 por José Aixa, a iniciativa del Rector Doctor Don José Monserrat.

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EDIFICIOS O CONJUNTOS ARQUITECTÓNICOS

Ciudad de las Ciencias

La Ciudad de las Artes y las Ciencias es un gran centro lúdico de difusión científica y cultural que comenzó su andadura en abril de 1998 con la inauguración de L'Hemisfèric.
Ubicada en el antiguo cauce del río Turia, junto a la salida de la Autovía de El Saler, con una superficie de 350000 metros cuadrados, se ha concebido como una ciudad dentro de la ciudad. Un gran espacio geográfico abierto, una zona de esparcimiento fundamentada en la idea de ocio cultural e inteligente que dotará a Valencia del mayor centro de estas características de Europa.
Dos arquitectos españoles de prestigio internacional han aportado aquí lo mejor de su obra: Santiago Calatrava con el Palau de les Arts, L'Hemisfèric y el Museu de les Ciències Principe Felipe y Félix Candela con las singulares cubiertas de los edificios principales de L' Oceanográfic. Un conjunto arquitectónico vanguardia constructiva a nivel mundial, que armoniza los elementos con los contenidos.
El proyecto completo comprenderá:

PALAU DE LES ARTS.
Espectacular edificio dedicado a la promoción y difusión de las artes escénicas y equipado con la última tecnología.

L'HEMISFÈRIC.
Una sala donde se puede disfrutar de tres grandes espectáculos audiovisuales: Planetario, IMAX Dome y Laserium.

MUSEU DE LES CIÈNCIES PRÍNCIPE FELIPE.
Es el gran museo del siglo XXI. Su objetivo es dar a conocer de forma didáctica y amena todo lo que la ciencia y la tecnología han hecho por mejorar la calidad de vida de los hombres.

L'OCEANOGRÁFIC.
Podremos conocer la fauna y flora marina más representativa del mundo. A través de lagunas independientes, nos acercaremos al Caribe o a los mares árticos, pasando por el Pacífico, el Mar Rojo o el Mediterráneo.

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Ciudad de las Ciencias


Palacio de Congresos

Su orientación y disposición espacial crea una relación equilibrada y armónica con el parque y el estanque de agua que le rodea. El entorno del edificio se ha incorporado e integrado en el propio diseño interior del centro por medio de un tratamiento único de las fachadas exteriores: el brise-soleil de la fachada se ha resuelto con el uso de piedra translúcida, lo que no sólo contribuirá a un ahorro de energía sino que además proporcionará un velo adicional de intimidad al interior del edificio, permitiendo captar vistas privilegiadas del exterior y filtrar, de modo cambiante y constante, la entrada excesiva de luz solar.
El Palacio consta de: tres auditorios con capacidad para 1.463, 482 y 250 personas respectivamente, una sala de conferencias para 250 personas, servicios de restaurante para 750-1100 comensales y un amplio café-bar, oficinas administrativas y zonas de comercio y apoyo. Se completa con 7500 metros cuadrados de parque y paseo con fuentes, y de 1500 metros cuadrados de aparcamiento.
Será facilmente accesible desde el centro de la ciudad, la feria y el aeropuerto, tanto a través de las principales redes viales urbanas como las líneas de metro y tren suburbano.
Dota a Valencia de un nuevo foro público y un nuevo parque urbano. Proyectado por el arquitecto Sir Norman Foster con el objetivo de poner a disposición de sus potenciales usuarios la mayor flexibilidad posible, para adaptarse a las necesidades de las convenciones que allí se celebren, y con la técnica actual más avanzada para desarrollar con éxito sus actividades.



Palau de la Música

Es obra del arquitecto José María García Paredes, y se inauguró el 25 de abril de 1987 con un concierto de la Orquesta de Valencia.
Un conjunto de salas permiten plurales conciertos; la sala principal, denominada Iturbi, tiene un aforo de 1800 localidades y cuenta con un magnífico órgano; sigue la sala de música de cámara, para 420 espectadores; más dos estancias dedicadas a conferencias y un espacio de 400 metros cuadrados para certámenes plásticos.
Este entorno de estanques con surtidores, columnatas, palmeras y naranjos constituye un escenario perfecto para los más diversos espectáculos, superando pronto la reticencia a descender al viejo cauce.



Templo y dependencias de San Juan del Hospital

Declarado BIC. Decreto BOE 16-04-43.
Priorato de los caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén es, según noticia de Teixidor, la primera iglesia construida en Valencia, tras la Catedral, lo que justificaba su puesto de honor en las procesiones sin ser parroquia. Su fundación se debe a la concesión, realizada por el rey Jaime I en la época de la conquista de Valencia al caballero sanjuanista Hugo de Folcalquier, lugarteniente del Maestre de su orden en la Corona de Aragón, de unos terrenos junto a la puerta de la Xerea, para establecer allí esta sede prioral. Aquí se levantó una iglesia dedicada al titular San Juan Bautista, el hospital correspondiente a la labor asistencial específica de esta orden militar que fue llamada de Jerusalem, del Hospital, de Rodas y de Malta; un convento y un cementerio propio para los caballeros difuntos del hospital. Todo el fue construido entre 1238 y 1261, terminándose totalmente lo conventual antes de 1316.
La iglesia está precedida de un patio decorado con cuadros cerámicos del Vía Crucis, donde se conservan estos restos arquitectónicos y elementos sueltos de los edificios que componían la fundación. Junto a este patio se levanta la pequeña torre-campanario de la primera mitad del siglo XVII y a él se abre la portada lateral de la iglesia compuesta por un mediopunto liso con su alfiz, coronado por un bello ventanal trazado en ojiva equilátera cuyo centro no coincide con el de la puerta, y que lleva como tracería el delicado diseño de una cruz de Malta.
Otra portada similar y con composición simétrica al otro lado de la nave, da paso a ciertos restos de lo conventual y a los arcosolios del cementerio de los freires. Entre las construcciones que ocupan esta parte se encuentra una curiosa capilla interesantísima en su pequeñez, de estilo circense y compuesta por dos tramos y cabecera poligonal, con bóvedas de crucería sobre columnas de capitel liso, que muchas veces ha sido considerada por error como la primitiva iglesia trecentista.
La verdadera iglesia ocupa una superficie de 36 m. de longitud por 19 m. de anchura, y está compuesta por una bóveda apuntada con plementería de piedra sobre gruesos fajones que se apoyan en ménsulas, y una cabecera poligonal de cinco lados techada con crucería, donde se encuentra el presbiterio. Este fue levantado a fines del siglo XIII y está iluminado por ventanas rasgadas de estilo ojival; la central más ancha, con tracerías y decorada con columnillas adosadas. Sobre los nervios de piedra, las bóvedas son de ladrillo a tizón y en sus paramentos extremos, son obra posterior, del siglo XIV, dos altas capillas que perforan los muros con arquivoltas ojivales y se desarrollan entre los contrafuertes.
Las capillas laterales son la mayor parte a modo de grandes arcosolios que se abren a la nave por ojivas cistercienses sobre columnillas adosadas, protegidas por un alfiz moldurado. Sus bóvedas de piedra debieron estar pintadas con frescos que sólo se conservan parcialmente, en espera de restauración, en la primera parte del evangelio. Las dos últimas de este lado son más amplias y están techadas con crucería diagonal. En el testero subsisten dos tramos de una logia con bóveda de crucería que se abre a los pies de la nave.

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Templo y dependencias de San Juan del Hospital
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San Juan del Hospital