Alquería de Julià
Expediente incoado como BIC. Resolución de 12-05-78 (BOE nº 152 de 27-06-78).
En una de las antiguas zonas huertanas inmediatas a la ciudad de Valencia, que luego fue suburbio y, se integra hoy en la retícula urbana, aunque inmediata al muncipio de Mislata, se ubica esta Alquería, o Huerto de Julià, con deterioros no sustanciales en el edificio, que ocupa 641 metros cuadrados, y daños apreciables, al parecer definitivos, en el terreno contiguo, anejo, de unos 2.000 metros cuadrados, importante ciertamente en el conjunto monumental, tanto que permitió llamarle, indistintamente, huerto o Alquería de Juliá.
El edificio tiene una dominante estilística barroco-clasicista, o quizás tardo-herreriana, de gran sobriedad, no obstante la bella portada barroca, de frontón partido sobre pilastras estriadas y sobre el cuerpo del edificio un ático de barandal con bolas pináculos segmentados. La línea estética del edificio y aún este mismo se singulariza por la descollante torre cuadrada de dos pisos que, con los otros dos del palacete, todos de techo alto, elevan la terraza o azotea a una altura, para su tiempo relativamente considerable, que el aislamiento circundante hacía más sensible y útil en las circunstancias en que tal torre fue utilizada, algunas de las cuales se reseñan, pues, precisamente, esta torre, o torreta, fue asiento de algunos de los sucedidos históricos que tuvieron lugar en la Alquería.
Hay, además, en ella, otros detalles de interés artístico, por lo que mantiene, pese a los usos a que ha estado destinada, un notable conjunto.
Históricamente, tiene un pasado rico en hechos reseñables, de diversas índole y aún contrario signo: en la azotea de la torre estuvo el mariscal napoleónico Luis Gabriel de Suchet, luego Duque de Albufera, dirigiendo las operaciones del ataque a la ciudad que acabó con la ocupación de la misma; más tarde, en 1837, el pretendiente al trono de España, Carlos María Isidro "Carlos IV", contempló la ciudad, inalcanzable, que sus vanguardias no llegaron a expugnar. Y en 1840, Isabel II y su hermana pasaron allí, la tarde histórica del 17 de octubre en que tuvo lugar, en otro monumento valenciano, el Palacio de Cervellón, la renuncia de su madre, la reina gobernadora, María Cristina de las Dos Sicilias, viuda de Fernando VII, a los poderes que ejercía.
Posteriormente, en la torre, Juan Solís realizó ensayos de comunicación inalámbrica con el centro de la ciudad. Y en otro orden de cosas, en la Alquería, según la tradición, predicó junto a una encina de su "huerto", San Vicente Ferrer. Otra especie arbórea del mismo dio pie muy posteriormente, en la tercera década del siglo XX, al título y al tema de la novela del Marqués de Lozoya, de ambiente valenciano "La Alquería de los cipreses".
Por todo ello, enlazadas arquitectura y otras artes, historia y tradición, motivaron y justificaron la propuesta, en su día, de Declaración de Monumento Histórico-Artístico, a favor de la Alquería de Juliá, de la ciudad de Valencia, sita en las calles de Castañ Tobeñas, Velázquez y Paseo de la Pechina.