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Municipio situado en el extremo noroeste del Rincón de Ademuz. La superficie del término es montañosa; con alturas comprendidas entre los 800 y 1550 m. Las alturas más importantes son: Muela del Arroyo (1338 m.), Peña de Águila (112 m.), Peral (1481 m.) y los vértices geodésicos de tercer orden del El Cabezo (1442 m.), Macarrón (1222 m.), Umbría de la Muela (1068 m.) y la Cruz de los Tres Reinos (1552 m.), llamado así porque en su cima confluyen los antiguos reinos de Aragón, Castilla y Valencia. El río Túria penetra en el término por el norte, sirviendo de límite con Teruel; le afluye por el este la rambla de Riodeva, que limita con Torre Baja; el rió Ebrón o Castiel atraviesa el territorio de noroeste a sureste, afluyendo también al Túria; la rambla de la Palomareja corre por el norte y recibe el barranco de la Canaleja. El clima es continental; los vientos dominantes son el cierzo y el este; este último provoca las lluvias en abril. En las riberas de los ríos hay terrenos de regadíos que producen manzanas, peras, hortalizas y cereales. En la zona de secano se siembran cereales y se cultiva vid. El ganado lanar es el de mayor importancia; le sigue el porcino y el cabrío; hay un gran número de colmenas. La villa se encuentra sobre un cerro, en la margen derecha del río Ebrón. Dominan la población los restos de un castillo cuya cimentación se considera romana, ampliado después durante la dominación musulmana. La Iglesia parroquial está dedicada a Nuestra Señora de los Ángeles. Se atribuye su cimentación al siglo II, siendo destruida a principios del siglo XIX y reconstruida con posterioridad a 1835. El templo separa la parte antigua de la villa de la nueva, pues para ir de una a otra hay que atravesar un túnel o pasadizo que cruza por debajo de la iglesia. En la Solana del Soreico, existen restos de la edad del Bronce, quizás de un poblado de la cultura del Bronce valenciano, sobre el que se levantó, ya en la edad del Hierro, otro establecimiento ibérico. Restos romanos aparecen en el Castillo de Fabro, al oeste de la villa. En el Castillejo, en la partida de los Santos, se encontró en 1971 un fragmento de lápida romana que se conserva en el Museo de Prehistoria de Valencia. También se dice que en la rambla de Viña Vinagra aparecieron unas sepulturas con vasija dentro, las cuales no pueden ser situadas ni cultural, ni cronológicamente, por no haber sido estudiadas. La población fue conquistada en 1210 por Pedro II de Aragón, siendo recuperada por los musulmanes nuevamente. Al ser conquistada definitivamente por Jaume I quedó como lugar de la Corona, cediéndose los diezmos al Temple. En 1304 fue empeñada por Jaime II a Gil Roís de Lihori, en garantía de un préstamo. En 1319 al ser disuelta la orden del Temple, sus derechos pasaron a la de Montesa, que constituyó la baronía de Castielfabib, formada por el territorio del Rincón de Ademuz. En 1390 hubo una disputa entre la orden de Montesa y el obispado por la intervención religiosa en la villa, siendo necesaria la intervención del Papa para solucionarla. Tenía voto en las Corts Valencianes. Durante la guerra de la Independencia fue ocupado por los franceses. Los carlistas entraron en 1835 y reedificaron el castillo, siendo demolido nuevamente al ser ganado por las fuerzas gubernamentales. Celebra sus fiestas patronales del 7 al 11 de septiembre dedicadas a la Virgen de Gracia.
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